Ensalada de manzanas, rúcula, yogur persa y vinagreta de miel

Esta vez toca hacer un plato refrescante ¡claro! se va acercando el verano y tendré que ir sacando recetas para apaciguar el calor y te haga a ti pasar cerca de los fogones lo menos posible. La combinación del sabor dulce de la miel, la cremosidad láctea del yogur y el sabor fuerte y picante de la planta conocida en el mercado como rúcula -su nombre científico es Eruca sativa y el nombre correcto en español es oruga,  según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española- hacen de esta ensalada una mezcla de sabores mediterráneos muy agradable al paladar. A mí me gusta acompañarla con nueces picadas pero también le vendrían fenomenal los piñones o incluso frambuesas frescas o pasas. En caso de que no tuvieses rúcula, puedes sustituirla por berros o espinacas frescas. Lo suyo es que se acompañe con un sabor intenso como el de las plantas que he mencionado.

Una de las cocinas que más me han despertado el interés es la persa (conocida en la era moderna como Irán). Por antigüedad y por historia su gastronomía es, en gran medida, la base de la cocina mediterránea y en muchos casos universal. Gracias a sus movimientos territoriales los persas llegaron a tener contacto con las especias de la mano de los indios y de igual manera hicieron movimientos al oeste mediterráneo que provocaron expandir dichos conocimientos de uso culinario. El origen del yogur es una incógnita pero son los persas, desde luego, una de las primeras civilizaciones, si no la primera, en utilizarlo y documentarlo. No en vano tiene una gran presencia en la gastronomía iraní hoy en día. Y ¿quién no ha comido un tarro de este delicioso producto lácteo que los yoguis indios cuando lo mezclaban con miel lo llamaban comida de los dioses?.

Las dos formas más comunes de usar el yogur en la cocina persa es el mast o yogur natural y el mast-e kisei, yogur espeso que se obtiene del yogur natural y que yo suelo llamar “queso persa” -aunque no tiene nada que ver con el verdadero queso persa conocido como panir-  y sirve para varias preparaciones como los diversos platos que pueden formar el mokhalafat, aperitivos y condimentos que inician una autentica comida persa tradicional. Para esta receta necesitarás preparar el yogur espeso. En un próximo post dedicaré el tiempo a montar una mesa de aperitivos persas y ya te contaré un poco más de esta apasionante gastronomía mediterránea.

Ingredientes:

PARA LA ENSALADA:
3 manzanas verdes granny smith
100 g de rúcula
6 c.s de nueces troceadas
750 ml de yogur natural
Sal y pizca de azúcar al gusto

PARA LA VINAGRETA DE MIEL:
4 c.s. de vinagre de vino blanco
4 c.s. de miel de abeja
Dos pizcas generosas de sal
Pimienta negra recién molida al gusto
12 c.s. de aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

Lo primero que se tiene que hacer es poner todo el yogur natural a escurrir para obtener el mast-e kisei. Para ello será necesario un cuenco, un colador y un paño o muselina. Se vierte todo el yogur sobre la muselina previamente colocada sobre un colador y se deja reposar sobre el cuenco. En verano conviene taparlo todo con papel film y guardarlo en la nevera y en invierno, si la temperatura es baja, se puede colocar perfectamente sobre la encimera. Se deja reposar por lo menos tres horas. Yo suelo dejarlo de un día para otro. Al día siguiente se retira todo el líquido del cuenco y se recoge el yogur. Tendrá una consistencia muy densa con textura cremosa y con un sabor ácido y lácteo pronunciado pero agradable al paladar. Se reserva hasta la hora de montar la ensalada.

PARA LA VINAGRETA:
En un cuenco se mezcla el vinagre con la miel, la sal y la pimienta recién molida. Una vez que se haya diluido completamente la miel se va incorporando el aceite poco a poco y en chorro fino mientras se mezcla con ayuda de unas varillas. Una vez que se obtenga una emulsión se deja de echar aceite. La cantidad de aceite en los ingredientes es orientativa, yo prefiero coger la alcuza y verter el aceite necesario para alcanzar la emulsión perfecta.

PARA LAS MANZANAS:
Se lavan, se pelan y se descorazonan. Se parten por la mitad y se corta en finas lonchas. Se reservan aparte unas siete lonchas por comensal para la decoración que conviene rociarlas con un poco de limón para evitar la oxidación. El resto se mezcla con la vinagreta y se dejan reposar al menos 30 minutos antes de servir. Yo las dejo toda una noche y al día siguiente las manzanas han absorbido el sabor de la vinagreta y están sencillamente deliciosas. La textura que tendrán al servirlas será crujiente pero tierna a la vez, como si estuviesen medio cocidas o en vinagre dulce de miel.

PARA MONTAR LA ENSALADA:
Para hacer platos individuales se escurre la manzana en vinagreta y se hace una base con ellas en cada plato, se cubre con rúcula, se rocía con un poco de la vinagreta y encima se coloca un par de querelles de yogur espeso. Se decora con las lonchas de manzana que se habían reservado y las nueces troceadas. Se rocía con la vinagreta, con un poco de sal y se le da un par de vueltas al molinillo de pimienta negra por encima.

وش جان   Nush-e Jan  o dicho literalmente en español “Néctar para el alma” una expresión persa similar a ¡¡ bon appétit !! y espero que te haya gustado este pequeño homenaje a una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad.

Tosta con paté de aceitunas de kalamata, salsa fresca de tomate, lascas de parmigiano-reggiano y reducción de Pedro Ximénez

Estos dos últimos días de la semana he tenido poco tiempo para sentarme y escribirte algún post. Estoy preparando aperitivos para un cumpleaños y la verdad es que me han quitado mucho tiempo. Tanto que hoy he cenado estas tostas que te recomiendo cuando tienes muy poco tiempo para cocinar, necesitas sentarte y comer un poco antes de volver a la faena. El paté de aceitunas kalamata lo suelo hacer y usar en varias recetas con lo cual suelo tener siempre un pequeño tarro en la nevera. La reducción de Pedro Ximenez también y lo único que hago siempre en el momento es la salsa fresca de tomate.

Ingredientes:

PARA EL PATÉ DE ACEITUNAS KALAMATA:
100 g de aceitunas negras Kalamata sin semillas
5 c.s. de aceite de oliva virgen extra
Ralladura de 1 lima

PARA LA REDUCCIÓN DE PEDRO XIMÉNEZ:
200 ml de Pedro Ximénez
50 g de glucosa o azúcar
Pizca de sal
Chorrito de limón

PARA LA SALSA FRESCA DE TOMATE FRESCO:
250 g de tomates sin semillas
15 g de cebolla troceada
1 g de ajo picado
5 g de azúcar
3 g de sal
60 ml de aceite de oliva virgen extra
Pimienta negra recién molida (un par de vueltas del molinillo)

PARA LAS TOSTAS:
6 lonchas de pan de centeno o baguette del día
100 g de lascas de queso parmigiano-reggiano
Un puñado de hojas de rúcula
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

Se precalienta el horno a 200ºC (380ºF)

PARA EL PATÉ DE ACEITUNAS KALAMATA:
Se colocan las aceitunas y el aceite de oliva en el vaso de la batidora, se tritura todo hasta formar una pasta. Se le añade la ralladura de la lima, se mezcla todo muy bien y se coloca en un recipiente. Se reserva hasta montar las tostas.

PARA LA REDUCCIÓN DE PEDRO XIMÉNEZ:
Se colocan todos los ingredientes en un cazo pequeño y se lleva a ebullición. Se deja reducir hasta que se logre napar una cuchara. Será aproximadamente media hora de cocción. Se deja templar un poco antes de verterla con ayuda de un embudo en un biberón.

PARA LA SALSA FRESCA DE TOMATE.
Se parten los tomates en mitades y se retiran las semillas, se trocean y se colocan en el vaso de la trituradora o minipimer. Se les añade el resto de ingredientes de la salsa y se trituran. Se prueba la salsa y si estuviese muy acida se le añade un poco más de azúcar. Si le hiciera falta acidez se le añaden unas gotitas de vinagre de módena.

PARA LAS TOSTAS DE PAN:
Se coloca el pan sobre una rejilla de horno y se hornea hasta que las tostas estén doradas. Se retiran del horno y se dejan reposar sin tapar para que el vapor no las humedezca.

PARA MONTAR LAS TOSTAS:
Poco antes de degustar las tostas, se untan primero con una capa fina de paté de aceitunas kalamata, luego se cubre con otra capa un poco más generosa de salsa fresca de tomate y se cubre con la rúcula. Finalmente se colocan las lascas de queso y se rocían con aceite de oliva virgen extra y ligeramente con unas gotas de reducción de Pedro Ximenez.

NOTA:
El queso parmigiano-reggiano se puede sustituir por un queso de D.O. La Mancha o incluso un par de lonchas de queso de cabra. Yo he utilizado pan de centeno pero puedes usar perfectamente el pan que más te guste o que tengas en casa ese día. Tanto la salsa de tomate como la reducción de Pedro Ximénez y el paté de aceitunas kalamata los puedes guardar en la nevera en tarros separados y bien cerrados. La salsa de tomate se debería consumir en los siguientes tres días.

Las aceitunas kalamata son originarias de Grecia, son negras y de forma almendrada. Deben su nombre a la ciudad de Kalamata al sur del Peleponeso. Son muy apreciadas para consumirlas en la mesa aliñadas con un poco de aceite de oliva virgen extra o en la preparación de pastas de aceitunas como la famosa Tapenade provenzal: una pasta de aceitunas, achoas, aceite de oliva y alcaparras.

El Pedro Ximénez es un vino elaborado con un tipo de uvas que recibe el mismo nombre. Con denominación de origen Jerez, Montilla-Moriles y Málaga Virgen. Es un vino oscuro, dulce y con una textura densa y un color marrón quemado. Tiene un sabor intenso a uvas pasas mezclado con maderas.

Espero que te gusten estas sencillas tostas que guardan grandes sabores clásicos del mediterráneo griego, italiano y español. ¡¡ Las recetas del cumples la próxima semana !! :)

Guiso de ave al pisto manchego y queso de D.O. Zamorano

Ingredientes:

2 c.s. de tocino de jamón picado
1 calabacín en pequeños dados
1 cebolla troceada finamente
1 pimiento verde troceado finamente
1 lata de tomate entero
2 c.s. de tomate concentrado
1 kilo de contra muslos o pechugas de pollo deshuesados y troceados
5 c.s. de queso de D.O. zamorano rallado
Sal y pimienta negra recién molida
Pizca de azúcar
Chorrito de zumo de limón o vinagre

Elaboración:
En una cazuela de barro se calienta aceite de oliva y se rehoga el tocino de jamón, la cebolla y el pimiento verde. Una vez que esté todo bien rehogado se le añade el tomate estrujándolo entre las manos. Se le incorporan las 2 cucharadas soperas de tomate concentrado y se deja cocer a fuego alto hasta que empiece a hervir. Se baja el fuego al mínimo y se continúa la cocción una hora más.
En una sartén con aceite de oliva se sella el pollo y se escurre para eliminar el exceso de grasa. Se reserva aparte.
Pasada una hora de la cocción del pisto se le añade el pollo y se sigue cocinando al menos tres cuartos de hora más.
Se salpimienta al gusto, se le pone una pizca de azúcar para corregir la acidez del tomate y si al tomate le faltara acidez, que suele pasar a veces, se le añade un chorrito de vinagre o zumo de limón.
Finalmente se le añade el queso rallado mezclándolo rápidamente.
Se deja reposar al menos unos minutos antes de servir.

¡¡Que disfrutes de este clásico de la cocina tradicional manchega con pollo y queso!!