TARTA DE QUESO Y CHOCOLATE

Este fin de semana tenía que hacer una tarta de cumpleaños y contaba con un cumpleañero amante del chocolate, poco tiempo y un par de cajas con frutos rojos. Pensaba hornearle un pan de chocolate con frutos rojos pero me llevaría lo suyo prepararlo y como los últimos dos años le he regalado una tarta de chocolate la decisión no fue muy difícil de tomar. La receta original mezcla una parte de queso con vainilla y otra de queso con chocolate y el resultado es una tarta de queso -cheesecake para que nos entendamos- marmoleado. Al ser el cumpleañero un chocoadicto decidí hacerla solo de chocolate y suavizarla con frutos rojos. Es muy sencilla de hacer y lo único que requiere es paciencia a la hora de hornearla ya que se lleva una hora larga larga en el horno y a temperatura baja. Como me gustan las tartas de altura dupliqué las cantidades originales para poder llenar un molde no muy ancho pero que fuera alto, lo que, por supuesto, incrementa el tiempo del horno.
Ingredientes:

PARA LA BASE:
200 g de galletas María
70 g de azúcar
3 g de canela en polvo
60 g de mantequilla fundida

PARA EL RELLENO:
1300 g de queso crema
330 g de azúcar
6 huevos
60 ml de ron añejo
400 g de chocolate negro
400 g de mezcla de frutos rojos
Fresasarándanos azules  y hojas de menta para decorar
Glucosa o azúcar invertido para darle brillo a las frutas.

Elaboración:

PARA LA BASE:
Se precalienta el horno a 230º C.
Se trituran las galletas, se añade el azúcar, la canela y finalmente la mantequilla fundida. Se mezcla todo muy bien hasta que la mantequilla esté absorbida y forme una mezcla homogénea. Se cubre el fondo de un molde desmontable -yo he usado un molde de 22 centímetros de diámetro y 10 centímetros de altura- con la preparación y se hornea durante 10 minutos. Se retira del horno y se deja enfriar. Una vez que esté frío se untan las paredes del molde con mantequilla.
PARA EL RELLENO:
Se mezclan el queso, el azúcar, los huevos y el ron. Se funde el chocolate y se incorpora al relleno. Se vierte en el molde y, por último, se incorporan las frutas rojas mezclándolas cuidadosamente con una paleta. Se mete en el horno y se deja cocer a 230º C durante 10 minutos. Se baja la temperatura entre 130 y 150º C y se deja hornear durante una hora y media aproximadamente o hasta que al pinchar la tarta con una brocheta salga limpia. Te recomiendo que programes tus tiempos de 30 en 30 minutos y verifiques con una brocheta el estado del relleno -sobre todo a partir de los primeros 60 minutos para evitar quedarte corto de tiempo o, por el contrario, que la tarta se queme-. Se retira del horno y se deja enfriar antes de decorarla con fresas, arándanos y hojas de menta fresca. Finalmente se pincela con un poco de azúcar invertido o glucosa para dar brillo a las frutas.

Puedes sustituir el ron por el licor que más te guste -originalmente es una tarta que hago con Baileys, prueba a hacerla  y verás que está igual de deliciosa-. Los frutos rojos que he usado para el relleno eran congelados -están muy bien de precio y para hornear están bien-. Si no es temporada de frutos rojos se puede sustituir por fruta de temporada en juliana o en dados. Por ejemplo, en verano unas bolitas de melón, sandía, piña y kiwi le quedarían muy bien y en invierno gajos de naranja o mandarinas al vivo con frutos secos tostados.

!! Que tengas una buena semana ¡¡

MARQUESA DE CHOCOLATE Y TEJAS DE PISTACHOS

Hace poco más de un mes que Mayte de Rústica me propuso que creáramos un proyecto entre los dos. En base a unos ingredientes comunes que fijáramos con antelación, ambos publicaríamos una receta, sin saber lo que haría el otro. El último día del mes o el primero descubriríamos el resultado final. La máquina creativa de ambos se puso en marcha y pronto decidimos el nombre del proyecto: Rústica con Botas. Así que a partir de este fin de mes y los siguientes podrás leer un post en mi blog que incluye los mismos ingredientes que Rústica ha utilizado en el suyo. Espero que te divierta y sobre todo que puedas ver que con los mismos ingredientes pero cambiando cantidades y técnicas puedes hacer muchas cosas en la cocina. Los ingredientes básicos propuestos para este mes son: chocolate, harina, huevos, mantequilla, azúcar, sal y pistachos. A estos ingredientes se les añaden los ingredientes “abiertos” -ingredientes que podemos elegir cada uno según la receta que preparemos-. El motivo de establecer estos ingredientes abiertos es no cerrarnos demasiado y que tengamos cierta libertad a la hora de realizar nuestras recetas pero sin desviarnos demasiado de los componentes principales que son los que han de marcar nuestras propuestas. Para este mes son: fruta, lácteos, especias y aromas. Yo he elegido hacer un clásico de la repostería francesa (Marquise au chocolat) a la que le he añadido semillas de cardamomo en polvo y la he acompañado con tejas de pistachos y jugos de frambuesa y kiwis.

Ingredientes:

PARA LA MARQUESA DE CHOCOLATE Y CARDAMOMO:
4 yemas de huevo
125 g de azúcar glasé
1 c.s. de aroma de vainilla
Pizca de sal
100 g de chocolate al 70% de cacao
100 g de chocolate al 80% de cacao
25 g de mantequilla
2 g de semillas de cardamomo verde en polvo
125 g de mantequilla en pomada
250 ml de nata montada
Dados de kiwi para decorar
Frambuesas y pistachos en cuña para decorar

PARA LAS TEJAS DE PISTACHOS:
100 g de azúcar glasé
60 g de harina
100 g de pistachos troceados
40 g de mantequilla fundida
75 ml de leche

PARA LOS JUGOS DE FRAMBUESA Y KIWI:
75 g de frambuesas
3 kiwis pelados y troceados
10 c.s. de azúcar
Pizca de sal
Chorrito de vinagre de vino

Elaboración:

PARA LA MARQUESA DE CHOCOLATE Y CARDAMOMO:
En el vaso de la batidora se colocan las yemas, se baten y a continuación se incorporan el azúcar glase, el aroma de vainilla y la pizca de sal. Se trabaja todo hasta que la preparación esté muy cremosa y de color marfil. Mientras tanto se funde el chocolate con los 25 g de mantequilla y los dos gramos de semillas de cardamomo en polvo. Yo he puesto todo en un cuenco de cerámica dentro del microondas a media potencia durante un minuto, pasado este tiempo retiro el cuenco, lo mezclo un poco y lo vuelvo a meter en el microondas de medio minuto a un minuto -este tiempo es orientativo ya que dependerá de la potencia del microondas-. Una vez que está todo fundido se incorpora la mantequilla en pomada, se bate y se añade de manera envolvente a las yemas montadas con azúcar. Se toma un poco de esta preparación y se mezcla con la nata montada para facilitar la incorporación de la nata al chocolate con las yemas. Después de haberlo hecho es el momento de incorporar la nata al resto del chocolate, recuerda hacerlo de forma envolvente para evitar que se baje la marquesa. Cuando montes la nata no la llegues a montar del todo ya que luego se continuará manipulando, si la has montado completamente se te puede cortar al unirla al chocolate con yemas y la marquesa al final te saldrá granulada. Se coloca la preparación en moldes individuales o en un solo molde que se pueda desmoldar -yo he usado unos aros de metal para hacer pequeñas marquesas y facilitar el servicio-. Se meten en el congelador por lo menos durante seis horas -yo te recomiendo que lo hagas un día antes-.

PARA LAS TEJAS DE PISTACHOS:
En un cuenco se mezclan muy bien todos los ingredientes, se cubre con papel film y se deja reposar al menos una hora antes de hornear las tejas. Se coloca una hoja de papel de horno o de silicona sobre una bandeja o una rejilla y se coge un poco de la masa con ayuda de una cuchara sopera. Se deja caer en forma de bola sobre la hoja de silicona y con ayuda de la misma cuchara se esparce de forma circular procurando dejar el mismo grosor en todo la teja -a mí me gusta hacerlas muy delgadas-. A continuación se hornean entre cuatro y seis minutos. Se sacan del horno y se dejan reposar cinco minutos antes de retirarlas de la bandeja. Se pueden colocar sobre una botella o un rodillo para que se curven pero yo prefiero dejarlas planas.

PARA LOS JUGOS DE FRAMBUESAS Y KIWIS:
En un colador se colocan las frambuesas partidas por la mitad, se les añaden cinco cucharadas de azúcar, una pizca de sal y un chorrito de vinagre. Se dejan reposar sobre un cuenco y se remueven de vez en cuando. A mí me gusta dajarlas toda una noche en reposo. Al día siguiente encontrarás en el cuenco todo el jugo dulce de la fruta. El mismo procedimiento se hace con el kiwi. Se reservan los jugos en cuencos separados.

MONTAJE:
Se desmoldan las marquesas, se coloca una en cada plato y se decoran con un trozo de las tejas, pistachos en cuñas, frambuesas frescas y canela en rama. Finalmente se rocía en cada plato un poco de los jugos de frambuesas y kiwis.

Parece un postre muy laborioso pero una vez que te pones verás que la marquesa es muy sencilla, las tejas también y los jugos ya ni te cuento. Todo es cuestión de organizarse. También puedes hacer solo la marquesa y otro día hacer las tejas. La textura que tiene la marquesa es muy suave, con intenso sabor a chocolate y el toque especiado que le aporta el cardamomo es muy agradable. Si no te gusta el cardamomo puedes quitarlo, no afectará en nada a la marquesa y lo podrás sustituir por canela en polvo. Bueno, no te olvides de darte una vuelta por Rústica -puedes pinchar en el logotipo que aparece en la columna derecha del blog-  y ver la receta que ella propone para Rústica con Botas.

¡¡ Que tengas una buena semana !!

PAN DE CHOCOLATE DE MENTA Y CORTEZA DE NARANJA

Esta vez sé que me he extendido con el post pero la receta así lo merecía. Preparar pan no es tarea fácil, lleva su tiempo y requiere del conocimiento de ciertas técnicas para tener buenos resultados. Básicamente hay dos tipos de panes: aquellos elaborados con harina, agua, sal y levadura y los enriquecidos con grasas, lácteos, huevos y azúcares. El que hoy me tiene escribiendo este post pertenece, por los ingredientes que lo componen, a la segunda categoría. Es un pan relativamente seco como una hogaza, con muy poca grasa -la necesaria que le proporcionará el cacao, el chocolate y la mantequilla- con una corteza más o menos dura pero poco gruesa, con una miga tierna y con los alvéolos –huecos característicos de la miga del pan– bien distribuidos y de tamaño normal. El sabor que aporta la menta es muy refrescante cuando se encuentra uno con un trozo pequeño de chocolate entre la boca. A mí me gusta ponerle corteza de naranja –no me gusta añadirle ralladura de naranja porque el sabor sería más homogéneo en el pan–.

Ingredientes:

PARA LA MASA MADRE:
3 g de levadura fresca
250 ml de agua tibia
176 g de harina
Pizca de azúcar

PARA EL PAN DE CHOCOLATE DE MENTA Y CORTEZA DE NARANJA:
18 g de levadura fresca
250 ml de agua tibia para la levadura
2 pizcas de azúcar
410 g de harina de fuerza (de panadería)
8 g de sal
65 g de azúcar
24 g de cacao
8 g de corteza de naranja
57 g de masa madre
10 g de mantequilla
85 g de chocolate negro con sabor a menta al 70% de cacao
Mantequilla o aceite de oliva para untar un cuenco para el leudado

Elaboración:

PARA LA MASA MADRE:
En una taza se desmiga la levadura, se le añade el agua tibia y se le incorpora un par de pizcas de azúcar para ayudar a la activación de la levadura. Se deja reposar 10 minutos -preferentemente en un sitio cálido-. En un cuenco se mezcla la harina con la levadura, se tapa con un paño húmedo y se deja reposar toda la noche. Al día siguiente se guarda el cuenco en la nevera y se deja reposar dos días. Cuando se vaya a usar se saca de la nevera al menos 3 horas antes de preparar el pan. Las temperaturas bajas hacen que las levaduras se adormezcan y es necesario despertarlas por lo que unas horas en un sitio cálido es lo más conveniente: 36 ºC es una buena temperatura para favorecer dicho proceso. Una vez que la masa madre o levadura madre haya empezado a tener burbujas se puede retirar la cantidad que pida la receta a preparar. El resto se guarda en la nevera y al menos una vez a la semana se debe alimentar retirando la mitad de la masa madre y añadiendo iguales proporciones de agua y harina mezcladas previamente. Esta levadura madre puede durar años, por no decir siglos, siguiendo este proceso.

PARA EL PAN DE CHOCOLATE DE MENTA Y CORTEZA DE NARANJA:
En una taza se reactiva la levadura añadiéndole el agua tibia y dos pizcas generosas de azúcar, se deja reposar 10 minutos antes de usarla. En un cuenco o en el vaso de una batidora con brazo para masas se mezcla la harina, el azúcar y el cacao. Inmediatamente se le añade la corteza de naranja, la levadura con agua tibia y la masa madre. Se amasa con cuidado y una vez que esté todo incorporado se agrega la sal y la mantequilla.

Amasado inicial:
Se trabaja hasta obtener una masa lisa y homogénea. El amasado inicial es muy importante ya que sirve para desarrollar el gluten que será el encargado de atrapar con su estructura los gases de la fermentación de las levaduras. Para saber que se ha hecho un amasado correcto bastará con hacer la prueba de la membrana.

PRUEBA DE LA MEMBRANA:
Una vez que se ha amasado y se ha obtenido una masa homogénea y lisa se coge una pequeña pelotita de la masa y con los dedos se empieza a estirar hasta lograr un grosor parecido a una membrana muy fina y translúcida. Si se logra hacer la membrana el amasado ha sido correcto. Si no se logra estirar lo suficiente, rompiéndose la membrana, habrá que seguir amasando un poco más.

Superada la prueba se incorpora el chocolate troceado con un amasado más rápido para evitar meter más calor a la masa -hay que tener en cuenta que el chocolate se podría fundir fácilmente con el calor de la mano-.

Primer leudado o leudado inicial:
Finalizado el amasado inicial se forma una bola con la masa, se frota un cuenco con aceite o mantequilla –yo prefiero usar aceite de oliva- y se coloca procurando que ruede por los bordes para que la superficie de la bola se cubra de aceite. Se cubre con papel film y se deja en un sitio cálido para que leude aproximadamente unas dos o tres horas. Yo bajo la rejilla del horno lo más que pueda y guardo allí el cuenco sin papel film.

Desgasificado:
Tras el primer leudado se desgasifica la masa –yo prefiero hundir el puño suavemente y no amasarla con los dedos– y se deja reposar 10 minutos antes de proceder al formado.

Formado:
Se forma una bola: se hace una bola y se presiona el centro de la parte superior procurando hacer un hueco. Se le da la vuelta y a continuación con ayuda de las dos manos ahuecadas se presiona levemente la masa de arriba hacia abajo y rotando en una dirección al mismo tiempo. Se coloca en un cuenco, cesto o banasto cubriendo la superficie de grasa otra vez o con una tela con harina para el cesto. También se pueden formar barras de pan o darle la forma que se desee. A continuación se procede al segundo leudado.

Segundo leudado o leudado final:
Bastará con dejar leudar la masa dos horas más. En este proceso la masa ya cuenta con la forma final que tendrá el pan y esta segunda fermentación ayudará a terminar de dar mejor sabor al pan y a mejorar su estructura. Muchos expertos recomiendan que el volumen obtenido en esta segunda fermentación sea inferior al alcanzado en el primer leudado. La razón es que se corre el riesgo de que a la hora del marcado o del horneado se caiga la masa debido a una fermentación demasiado prolongada, que disminuya la producción de dióxido de carbono y el gluten pierda fuerza en su estructura, colaborando así a la caída de la masa.

Una hora antes de terminar el leudado final se precalienta el horno a 190 ºC y se coloca una bandeja en la base.

Marcado:
Pasado el tiempo del leudado final se procede al marcado. Para ello es necesario tener un cuchillo muy afilado, un cutter o una hoja de afeitar. Se hacen uno o dos cortes a 45º  y de menos de un centímetro de profundidad. Este corte ayuda a formar la greña –especie de solapa levantada en el pan– que ayuda a que durante el horneado inicial no haya tanta presión interna, mantenga su forma y puedan escapar gases o vapores de la cocción.

Horneado:
Se coloca el pan sobre una bandeja o rejilla cubierta con papel de horno o tela de silicona. Se echa en la bandeja que se ha colocado en la base del horno 250 ml de agua fría –el pan y la corteza necesitan humedad sobre todo en los primeros minutos de cocción– se baja la temperatura a 180 ºC y se mete el pan inmediatamente. Se hornea de 35 a 45 minutos aproximadamente. Para saber que el pan está hecho basta con dar unos golpes con los nudillos de los dedos en la parte superior y si el sonido es hueco el pan está listo para sacarlo del horno. Se retira y se coloca sobre una rejilla. Pasados los primeros 15 minutos se frota con harina, se le pasa un paño seco para eliminar el exceso de harina y se repite el proceso de frotado una vez más.

Cuando esté a temperatura ambiente se cubre con un paño o con una bolsa de tela para pan y se guarda en un lugar seco y fresco durante el primer día. Al segundo día se recomienda meter el pan envuelto en paño en una bolsa plástica.

El pasado domingo  serví este pan para el desayuno, lo acompañé con mantequilla y un poco de mermelada de naranja sanguina. También puedes calentar unas rodajas del pan, hará que los trozos de chocolate se fundan un poco y el sabor a chocolate, menta y naranja aumenten. Dado que ya tiene menta y naranja yo recomendaría que lo comieras con una mermelada de naranja, con un poco de queso crema o incluso queso de cabra con mermelada.

No te negaré que es una receta de tiempos prologados pero el resultado merece la pena y más cuando le cuentes a tus amigos que el pan lo has hecho tú. El chocolate de menta lo puedes sustituir por chocolate negro con las mismas proporciones de cacao, por un chocolate con granos tostados de café o por el que más te guste. ¡¡ Lánzate a experimentar con tus sabores favoritos !!

Genovesa de curry con crema de chocolate con pasas y almíbar de Kirsch

Mi gran debilidad en la gastronomía son los postres. Una de las anécdotas que mi padre siempre contaba cuando quería comentar la pasión que tenía y sigo teniendo fue cuando una vez entramos a un restaurante y había un buffet de platos salados y otro de postres, ambos igual de grandes y surtidos -todavía se me viene a la memoria el pie de moras salvajes con crema pastelera-. Ese día no probé ningún plato salado, fui directamente a devorar las tartas y postres que había allí y desde ese entonces a mi padre nunca se le olvidó que tenía en casa a un goloso de cuidado.

El postre que hoy te voy a enseñar es una mezcla de recetas que he unido. La receta base de la genovesa y su técnica la aprendí hace algunos años de la mano de Alice Medrich, una gran profesional que se la conoce como la primera dama del chocolate en los Estados Unidos de América. Decidí añadirle mi propio toque, unos cuantos añitos atrás, incorporándole curry en polvo para darle un sabor diferente y porque en ese entonces las cocinas de oriente empezaban a ponerse de moda. La crema de chocolate y el almíbar ligero de kirsch son muy sencillos de hacer y se pueden preparar con antelación. Para la decoración he usado pasta goma -que tan de moda se ha puesto en los últimos años en España- finamente estirada y cortada en tiras muy finas. Se puede sustituir la pasta goma por frutos rojos frescos y hojas de menta y quedará igual de bien presentado.

Ingredientes:

PARA LA GENOVESA:
5 c.s. de mantequilla
1 c.s. de vainilla
164 g de harina
2 c.s. de curry suave en polvo
Pizca de sal
136 g de azúcar
4 huevos

PARA LA CREMA DE CHOCOLATE:
100 g de chocolate negro (70%)
400 ml de crema fresca (crème fraîche)
6 c.s. de azúcar
Pizca de sal
50 g de pasas troceadas

PARA EL ALMÍBAR DE KRISCH:
500 ml de agua
195 g de azúcar
60 ml de kirsch
Pizca de sal
Chorrito de zumo de limón

PARA LA PASTA GOMA:
3 tazas de azúcar glasé
12 g de goma tragacanto
50 g de agua
30 g de glucosa
1 taza de azúcar glasé

Elaboración:

PARA LA GENOVESA DE CURRY:
Se precaliente el horno a 170ºC.
Se unta una bandeja de horno rectangular (40 cm de largo x 30 cm de ancho aproximadamente) con mantequilla y harina. Si se pudiese meter en la nevera mucho mejor ya que esto ayuda a obtener un bizcocho de mejor calidad.
En un cuenco se mezcla la harina, la sal y el curry, luego se tamizan -a mí me gusta tamizarla como mínimo tres veces-  para que la mezcla esté suelta y con aire. Se reserva aparte.
En una taza se funde la mantequilla, se retira la espuma de la superficie y el suero del fondo. Se retiran tres cucharadas de la parte amarilla (mantequilla clarificada), se mezcla con la vainilla y se mantiene caliente pero sin que hierva. En un cuenco se baten los huevos y se les añade el azúcar. Se calienta la mezcla al baño María mezclando constantemente con ayuda de unas varillas. No deben cuajar, solamente lo necesario para fundir el azúcar y que la preparación esté tibia al tacto. Se retira del fuego inmediatamente y se monta con ayuda de una batidora a la velocidad más alta. La preparación debe aumentar en volumen y alcanzar el punto de cinta o listón. Una vez alcanzado este punto se procede a añadir rápidamente la mezcla de la harina en forma envolvente y a mano. Se debe hacer con mucho cuidado para evitar que se desmonte la preparación. Se coge un poco de la masa y en un cuenco aparte se mezcla de forma envolvente con la mantequilla clarificada. Se incorpora la mezcla al resto de la preparación y se mezcla con cuidado. Se procede a rellenar el molde, se le da un golpe suave contra la encimera -ayuda a que si se ha dejado algún hueco de aire este suba a la superficie- y se mete al horno. La cocción puede tardar de 20 a 30 minutos. Curiosamente el tiempo de la cocción de la genovesa de curry suele tardar un poco más que una genovesa clásica. Para saber si está lista la genovesa bastará con pincharla con una brocheta y si sale limpia será hora de sacarla del horno. Se retira del horno y se deja reposar 10 minutos antes de desmoldarla. Se cortan varios círculos con ayuda de un cortapastas. Se reserva hasta la hora de montar el postre.

PARA LA CREMA DE CHOCOLATE:
Se funde el chocolate al microondas y a media potencia durante un minuto. Si aún no se hubiese fundido, se mezcla con una cuchara de madera y se vuelve a poner otro minuto a la misma potencia para terminarlo de fundir. Se monta la nata fresca (crème fraîche) con el azúcar y la sal y antes de que termine de montar se le añade el chocolate y las pasas. Se mezcla de forma envolvente hasta obtener una mezcla homogénea. Se reserva hasta la hora de montar el postre.

PARA EL ALMÍBAR DE KIRSCH:
En un cazo se pone el agua, el azúcar y la sal y se lleva a ebullición. Se deja hervir de 3 a 5 minutos, se retira del fuego y se le incorpora el chorrito de zumo de limón y el kirsch. Se tapa y se deja enfriar. Se puede preparar con antelación y guardarlo en la nevera.

PARA LA PASTA GOMA:
En un cuenco se mezcla la harina con la goma de tragacanto y aparte se caliente un poco el agua y se le añade la glucosa. Se mezclan bien los líquidos hasta que la glucosa se haya disuelto. Se incorpora la mezcla al azúcar con goma y se mezcla todo muy bien hasta que se forme una pelota y se separe de las paredes del cuenco. Se untan las manos con un poco de mantequilla en pomada y se frota la superficie de la bola. Se cubre con papel film y se deja en la nevera por lo menos 24 horas. Al día siguiente se trabaja la bola en la encimera y se le va incorporando poco a poco la taza de azúcar glasé restante. Una vez terminada se obtendrá una pasta muy elástica y lisa. Se vuelve a untar con mantequilla en pomada (muy poca, la necesaria para proteger la superficie y evitar que se reseque), se cubre con papel film y se guarda en la nevera o se coge un poco y se utiliza. Para trabajarla basta con untar un poco de azúcar glasé en la encimera y estirarla con ayuda de un rodillo hasta obtener el grosor deseado. Se corta con cortapastas en tiras muy finas. Se deja reposar al aire libre para que sequen.

PARA MONTAR EL POSTRE:
Para montarlo se van colocando una rueda de genovesa, se rocía con almíbar y se cubre con la crema de chocolate, se cubre con otra rueda de genovesa, se humedece con almíbar y así sucesivamente hasta formar cuatro capas terminando con genovesa. Se decora con la pasta goma en la parte de arriba.

Yo he puesto cada postre en un vaso bajo de cristal lo suficientemente ancho. La pasta goma la he amontonado en nidos según el número de postres a montar. Tambíen se podría hacer una sola tarta pero para ello tendrías que usar un molde redondo para la genovesa y luego cortarla en cuatro partes, rellenarla tal y como se ha hecho con los postres individuales. La crema fresca se puede sustituir por nata y montarla de igual forma. Me gusta usar crema fresca porque le da un toque ácido y un sabor lácteo más pronunciado. Cuando vayas a montar la crema te recomiendo que vayas echando el azúcar poco a poco, pruebes el punto de azúcar y le añadas más o menos según te guste a ti. Yo desde luego suelo dejarla dulce aunque cuando es para invitados le añado menos cantidad de azúcar. EL chocolate también lo puedes sustituir por otro que contenga menos porcentaje de cacao. Lo importante es que te guste a ti.

Desde luego que no es un postre para hacerlo rápidamente, requiere un poco de tiempo y cierta destreza en la cocina así como conocimientos más avanzados de repostería pero el resultado es realmente espectacular.

Bueno hoy ya he tenido suficiente con este postre, a ver cuándo me entra el gusanillo y vuelvo a preparar otro. El próximo prometo que será mucho más fácil pero igual de bueno.  ¡¡Espero que lo disfrutes!!