Este fin de semana tenía que hacer una tarta de cumpleaños y contaba con un cumpleañero amante del chocolate, poco tiempo y un par de cajas con frutos rojos. Pensaba hornearle un pan de chocolate con frutos rojos pero me llevaría lo suyo prepararlo y como los últimos dos años le he regalado una tarta de chocolate la decisión no fue muy difícil de tomar. La receta original mezcla una parte de queso con vainilla y otra de queso con chocolate y el resultado es una tarta de queso -cheesecake para que nos entendamos- marmoleado. Al ser el cumpleañero un chocoadicto decidí hacerla solo de chocolate y suavizarla con frutos rojos. Es muy sencilla de hacer y lo único que requiere es paciencia a la hora de hornearla ya que se lleva una hora larga larga en el horno y a temperatura baja. Como me gustan las tartas de altura dupliqué las cantidades originales para poder llenar un molde no muy ancho pero que fuera alto, lo que, por supuesto, incrementa el tiempo del horno.
Ingredientes:
PARA LA BASE:
200 g de galletas María
70 g de azúcar
3 g de canela en polvo
60 g de mantequilla fundida
PARA EL RELLENO:
1300 g de queso crema
330 g de azúcar
6 huevos
60 ml de ron añejo
400 g de chocolate negro
400 g de mezcla de frutos rojos
Fresas, arándanos azules y hojas de menta para decorar
Glucosa o azúcar invertido para darle brillo a las frutas.
Elaboración:
PARA LA BASE:
Se precalienta el horno a 230º C.
Se trituran las galletas, se añade el azúcar, la canela y finalmente la mantequilla fundida. Se mezcla todo muy bien hasta que la mantequilla esté absorbida y forme una mezcla homogénea. Se cubre el fondo de un molde desmontable -yo he usado un molde de 22 centímetros de diámetro y 10 centímetros de altura- con la preparación y se hornea durante 10 minutos. Se retira del horno y se deja enfriar. Una vez que esté frío se untan las paredes del molde con mantequilla.
PARA EL RELLENO:
Se mezclan el queso, el azúcar, los huevos y el ron. Se funde el chocolate y se incorpora al relleno. Se vierte en el molde y, por último, se incorporan las frutas rojas mezclándolas cuidadosamente con una paleta. Se mete en el horno y se deja cocer a 230º C durante 10 minutos. Se baja la temperatura entre 130 y 150º C y se deja hornear durante una hora y media aproximadamente o hasta que al pinchar la tarta con una brocheta salga limpia. Te recomiendo que programes tus tiempos de 30 en 30 minutos y verifiques con una brocheta el estado del relleno -sobre todo a partir de los primeros 60 minutos para evitar quedarte corto de tiempo o, por el contrario, que la tarta se queme-. Se retira del horno y se deja enfriar antes de decorarla con fresas, arándanos y hojas de menta fresca. Finalmente se pincela con un poco de azúcar invertido o glucosa para dar brillo a las frutas.

Puedes sustituir el ron por el licor que más te guste -originalmente es una tarta que hago con Baileys, prueba a hacerla y verás que está igual de deliciosa-. Los frutos rojos que he usado para el relleno eran congelados -están muy bien de precio y para hornear están bien-. Si no es temporada de frutos rojos se puede sustituir por fruta de temporada en juliana o en dados. Por ejemplo, en verano unas bolitas de melón, sandía, piña y kiwi le quedarían muy bien y en invierno gajos de naranja o mandarinas al vivo con frutos secos tostados.






