El otoño ya lleva más de un mes entre nosotros, las hojas y los colores empiezan a vestirse de naranja y el frío invita a calentar más las cocinas y, por supuesto, a un buen estómago. Hace ya más o menos un mes que mis cazuelas de barro se han instalado en la cocina para no marcharse hasta el próximo verano así que tengo que darles utilidad, sobre todo, para que no estorben demasiado… no es más que un pretexto porque realmente no hay como un guiso hecho en barro. Estas ollas traen consigo sabor en el tiempo y, sobre todo, tradición, aparte de lo bien que queda una buena cazuela de barro sobre la mesa.
Esta vez he unido dos proyectos en un post. El primero es el que inicié con Mayte de Rústica hace un mes y al que llamamos Rústica con Botas. Los ingredientes básicos para esta segunda publicación son: calabaza, granadas y puerros. Los ingredientes abiertos son: especias y condimentos, carnes -que podría incluir aves, ternera, mariscos o cerdo de cualquier forma- y aceite vegetal. De estos segundos ingredientes yo he usado sal, pimienta negra recién molida, un chorrito de vinagre y vino de jerez como condimentos; de las carnes he usado panceta ahumada en bastones y he acompañado la cazuela con un pollo asado rociado con un buen chorretón de aceite de oliva y sal. Verás que es una cazuela muy fácil de hacer y la podrás acompañar de la carne que más te guste.
El segundo proyecto es el reto fotográfico mensual que propone Simone de Junglefrog Cooking y al que me he unido este mes. Consiste en hacer una fotografía que tenga determinados requisitos -este mes tocaba plasmar un ambiente otoñal con calabaza o cualquier otro ingrediente de color naranja-. A ver si descubres cuál es la fotografía elegida para Simone.
Ingredientes:
PARA LA CAZUELA DE OTOÑO:
250 g de panceta ahumada en bastones
250 g de puerros troceados
100 ml de vino blanco
1 kilo de calabaza en dados
300 g de semillas de granadas
Aceite de oliva virgen
Sal y pimienta negra recién molida
Chorrito de vinagre
Las semillas de 2 granadas para decorar
PARA EL POLLO ASADO:
1 pollo limpio
Sal al gusto
Aceite de oliva virgen
Granadas para decorar
Elaboración:
PARA LA CAZUELA DE OTOÑO:
Se precalienta el horno a 200º C media hora antes.
Se fríen los bastones de panceta ahumada en un poco de aceite de oliva. Se retiran cuando ya estén bien dorados y se reservan para usarlos más adelante. Se retira el exceso de grasa y se rehoga el puerro. He cortado el extremo opuesto de las raíces en cruz y los he puesto en agua para eliminar la tierra que se acumula muchas veces entre capa y capa, luego los he cortado en tacos medianos. Una vez que están bien rehogados se añade el vino y se deja que se evapore antes de incorporar la calabaza. Una vez añadida la calabaza se mezcla todo muy bien y se deja cocer durante 10 minutos aproximadamente. Se tapa la cazuela y se mete al horno media hora.
Mientras tanto, se licúan las semillas de granadas para obtener el zumo y se pasa por un colador. La mejor manera de retirar las semillas de la granada es partirla por la mitad, colocar un cuenco -mejor si es alto y de boca ancha-, poner el lado del corte mirando hacia el cuenco y darle golpes a la granada con una cuchara de palo -no escatimes fuerzas para los golpes pero tampoco te desquites con ella, verás qué bien se desgrana-. Pasados los 30 minutos de cocción se añade el zumo a la cazuela y se continua con el horneando otros cinco minutos. Se retira la cazuela del horno, se le añaden los bastones de panceta -deja unos cuantos bastones para decorar la cazuela-, la sal, la pimienta negra recién molida y el chorrito de vinagre. Se mezcla todo procurando no hacer un puré y se reserva hasta la hora de servirla. Si piensas acompañar la cazuela con el pollo asado no apagues el horno, déjalo a la misma temperatura ya que a continuación podrás meter el pollo a menos que, como se debe hacer con todos los guisos, quieras dejar reposar la cazuela para servirla al día siguiente.
PARA EL POLLO ASADO:
Se limpia el pollo retirando el exceso de grasa y se bridan los muslos y las alas para que no se despatarre a la hora de asarlo. Se coloca una bandeja en la base del horno para recoger la grasa y los jugos del asado y se coloca el pollo sobre una rejilla de horno. Se rocía por encima con aceite de oliva y sal al gusto. Se mete en el horno -cuando aso solo pongo el calor en la base del horno y coloco el pollo lo más abajo que se pueda-. El tiempo de horneado dependerá de los kilos que tenga el pollo pero, por norma general, por cada kilo le corresponderían entre 25 y 30 minutos de horneado a 200º C de temperatura. Otra forma de calcular cuándo está hecho el pollo es introducir un termómetro en la pechuga y cuando marque entre 80 y 90º C será la hora de sacarlo. Una vez que se haya retirado el pollo del horno se deja reposar por lo menos durante 10 minutos antes de servirlo y proceder a trincharlo. Los jugos del asado se retiran de la bandeja del horno y se desgrasan, se reducen y se pueden incorporar a la cazuela de otoño o se reservan o congelan para usarlos en otra preparación otro día.
Antes de servir la cazuela se decora con las semillas de las dos granadas y con los bastones de panceta ahumada que se han reservado para la decoración. El pollo se sirve entero en una fuente y se decora con granadas troceadas.
Si no encuentras calabaza puedes sustituirla por batata o incluso patata. La granada la puedes sustituir por uvas peladas y, por supuesto, añadir zumo de uvas en vez del zumo de granadas. Si no quieres acompañarlo con el pollo, ya sabes, puedes prescindir del pájaro. Espero que te haya gustado esta nueva propuesta para Rústica con Botas y no te olvides de pasarte por Rústica, el blog de Mayte, para ver lo que te propone.





















