ENSALADA DE PATATAS, LENTEJAS Y VINAGRETA DE NARANJA CON UN REFRESCANTE SPRITZ

Este fin de semana en casa decidimos ser mayoritariamente vegetarianos -no se cuánto durará esta nueva modalidad, creo que poco- así que tuve que ponerme el mandil y la puntilla a punto para preparar los alimentos. Patatas y lentejas siempre hay en casa y con el huerto urbano de aromáticos a tope en nuestro balcón la decisión de hacer una ensalada rápida y sencilla era una buena elección. Pero era domingo y había que ponerle un toque distinto a una comida que por las horas era más bien un “Linner” -argot de lengua inglesa que mezcla lunch y dinner- así que decidimos empezar a refrescarnos con un Spritz mientras se iban cociendo las patatas y las lentejas. El Spritz es una bebida refrescante típica del Veneto -región del noreste de Italia dominada por el Imperio austrohúngaro a finales del siglo XIX- y cuyas raíces proceden del Spritzer, bebida austriaca que consiste en diluir vino blanco en agua con gas. Fue nuestro amigo Pedro, un sibarita de los cócteles y bebidas espirituosas, el que nos introdujo en el gusto por esta bebida y el artífice de que en casa los domingos, ya entrada la tarde cuando el cielo empieza a tornarse naranja, se sustituya el típico vermut madrileño de medio día por una copa refrescante de Aperol, cava y agua con gas.

Ingredientes:

PARA LA ENSALADA:
1 kilo de patatas lavadas y peladas
Sal al gusto
Chorrito de vinagre
Aceite de oliva virgen extra
200 g de lentejas rojas o pardinas
1 diente de ajo (14 g)
1 hoja de laurel
750 ml de agua para cocer las lentejas
Chorrito de aceite de oliva
Hojas de albahaca y menta para decorar
Juliana de corteza de naranja para decorar

PARA LA VINAGRETA:
4 c.s. de zumo de naranja
1 c.s. de vinagre de vino blanco
1 c.s. de azúcar invertido o miel
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
4 g de hojas de menta picadas
5 g de hojas de albahaca picadas
5 g de hojas de perejil picadas
1 pizca de orégano (opcional)
Aceite de oliva virgen extra
3 chalotas en juliana

PARA EL SPRITZ:
1 medida de Aperol
1 medida de Cava
1 medida de agua de Seltz o carbónica
Hielos
1 rodaja de naranaja o una aceituna para decorar (opcional)

Elaboración:

PARA LAS PATATAS Y LAS LENTEJAS:
Las patatas se cortan en pequeños dados de aproximadamente un centímetro de lado y se cuecen en abundante agua –cuando cuezo la patata en dados me gusta dejarla al dente para que mantenga su forma una vez cocida-. Se retira del fuego cuando esté hecha y con ayuda de un colador se descarta toda el agua. Se refresca con agua para cortar la cocción e inmediatamente se rocía con sal, un chorrito de vinagre y otro de aceite de oliva virgen extra. Se deja enfriar completamente hasta que alcance la temperatura ambiente.

En una cazuela se ponen las lentejas con el agua, el diente de ajo sin pelar, la hoja de laurel y un chorrito de aceite de oliva. Cuando empiece a hervir se baja la temperatura a medio-baja y se espuma si fuera necesario.  Una vez que ya estén hechas se dejan enfriar antes de escurrirlas y mezclarlas con las patatas.

PARA LA VINAGRETA:
En un cuenco se mezclan el zumo de naranja con la sal, la pimienta negra, el vinagre y el azúcar invertido o miel. Se añaden las hierbas aromáticas y se majan un poco con las varillas para que suelten su aroma en la mezcla. A continuación se añade el aceite de oliva poco a poco mientras se va trabajando con las varillas hasta que haya emulsionado. Se incorpora la ralladura de naranja y las chalotas en juliana. Te aconsejo que la pruebes y si está muy ácida le añadas un poquito más de azúcar invertido o miel. Se reserva hasta la hora de servir la ensalada.

PARA MONTAR LA ENSALADA:
En un cuenco se ponen las patatas, las lentejas y la vinagreta y se mezcla todo cuidadosamente para no deshacer la patata. Se prueba el punto de sal y vinagre y si le hiciera falta se rectifica. Se decora con hojas de albahaca y menta picadas y corteza de naranja en juliana.

PARA EL SPRITZ:
Se ponen unos hielos en las copas, se vierte en partes iguales -y en este orden- el Aperol, el cava y el agua con gas. Con una cuchara se mezcla y se termina dejando caer una aceituna o una rodaja de naranja dentro de la copa.

Te recomiendo que acompañes la ensalada con unas tostadas de pan integral o de centeno y las cubras y gratines con queso mozzarella, un chorrito de aceite de oliva y unas cuantas vueltas del molinillo de la pimienta negra. Si en tu caso necesitas un trozo de carne o ave, una suprema de pavo asada partida en filetes le vendría como anillo al dedo. Las hierbas las puedes sustituir por la combinación de aromáticos que más te guste. Habrás visto que he usado lentejas coral pero puedes usar cualquier otra variedad. Este tipo de lenteja me gusta porque es de cocción rápida y se compra ya pelada lo que ayuda a mejorar la digestión de la legumbre. El único inconveniente es que se deshace fácilmente por lo que si la cocinas demasiado acabarás con “un maravilloso puré de lentejas”.

El Spritz se toma en la actualidad en muchos lugares de Italia e incluso ha traspasado las fronteras llegando a Munich y Stuttgard donde se ha instalado la costumbre de tomarlo como aperitivo. Yo lo he preparado con cava y agua con gas pero mi amigo Pedro a veces suele sustituir el agua con gas por sprite o incluso tónica. Esto lo dejo a tu gusto. Por tradición se decora con una media rodaja de naranja o una aceituna, yo he obviado las dos ya que me gusta ver la copa limpia con ese espectacular color naranja del Aperol y los hielos cristalinos… Así de sencillo, que no es lo mismo que simple.

¡¡ Que disfrutes de estos últimos días de agosto y, si las vacaciones ya se han terminado para ti, bienvenido a la rutina diaria !!

ZHÀ CHUN HUÁN: Rollitos chinos de primavera

Después de haber pasado uno de los fines de semana más calurosos del verano, me he dispuesto a preparar unos rollitos chinos. La receta original es de mi gran maestra de cocinas de Oriente, Hiroko. Luego la he ido cambiando a mi estilo y haciéndola más practica. Como todo en la cocina china, es bastante rápida una vez que se tienen todos los ingredientes preparados así que lo primero que te recomiendo es llenar tu encimera con varios cuencos con ingredientes ya preparados y luego tírate de lleno en el wok -no me cojas lo escrito al pie de la letra que no quiero que tengas que llamar a urgencias-. El resto será muy sencillo pero con un resultado muy, muy rico. Estos rollitos de primavera son chinos, y recalco chinos porque en cualquier país que visites en Asia encontrarás los rollitos aunque versionados a su estilo con los ingredientes más comunes en cada localidad. En Bangkok los he tomado fritos con un relleno de vermicellis de arroz y carne acompañados de salsa de soja, con chiles en rodajas y pepino fresco; en Vietnam fritos y no fritos acompañados de muchas hierbas aromáticas y elaborados con una masa crujiente de arroz; y los chinos, que suelen ser más pequeños que los que se acostumbran a comer en los restaurantes chinos de occidente, hechos con carne e incluso mariscos. La salsa para mojar los rollitos es una mezcla de salsa de soja con vinagre y aromatizada con ajo y chiles. Yo prefiero dejar el chile como algo opcional y añadirle cebolletas en anillos, pero si eres de los que les gusta el picante entonces te recomiendo que le añadas de media a una cucharadita de café de chile en anillos o bien la salsa de chiles china que está buenísima y la encuentras en cualquier tienda especializada. No soy partidario de la salsa agridulce, no me gusta, y pocas veces, al menos yo, la he visto tomar en un plato de un autentico chino. Dicho esto, ya es hora de que nos pongamos manos a la obra y pasemos a la elaboración.

Ingredientes:

PARA LOS ROLLITOS (30 piezas pequeñas aproximadamente):
1 paquete de pasta para rollitos primavera, Chun huán pí (láminas de 12 x 12 cm de lado)
Sellador: 1 c.s de maicena, 2 c.s. de agua y 1 huevo
Aceite para freír

PARA EL RELLENO:
550 g de col china (Brassica pekinensis) en juliana
1 1/2 c.s. de sal
Aceite vegetal de girasol, maíz o de oliva suave
450 g de lomo de cerdo en tiras muy finas
15 g de ajo picado finamente
80 g de cebolleta en anillos (la parte verde)
200 g de brotes de soja
1 c.s. de maicena
2 c.s. de agua
1 c.c. de azúcar
2 c.s. de salsa de soja
2 c.s. de vino de arroz Shaoxing
1/2 c.c. de pimienta negra recién molida
1 c.s. de semillas de sésamo majado o 1/2 c.c. de aceite de sésamo
1 c.s. o 20 g de jengibre fresco rallado (1 c.s)

PARA LA SALSA:
60 ml de salsa de soja
60 ml de vinagre de Chingkiang
1 diente de ajo picado finamente
1 c.s. de vino de arroz Shaoxing
De 3 a 5 anillos de cebolleta (la parte verde)
1 chile rojo o verde en anillos finos (opcional)

Elaboración:

PARA EL RELLENO:
En un colador se coloca la col china en juliana, se mezcla con la sal y se deja reposar 30 minutos, mientras tanto, se preparan o pesan el resto de ingredientes del relleno. Pasado el tiempo de reposo, con ayuda de una mano se estruja el repollo por puñados para exprimir el agua -es muy importante eliminar todo el líquido del repollo ya que el relleno debe estar seco para no estropear el crujiente de la pasta de los rollitos-. Se calienta un wok a fuego muy alto y cuando empiece a sacar humo se rocía un poco de aceite -los líquidos en el wok siempre se echan vertiéndolos por las paredes para que cuando lleguen al fondo estén caliente y se agilice la cocción- se añade el ajo y la cebolleta, se saltean rápidamente y se incorporan de inmediato las tiras de lomo de cerdo. Se saltea todo muy bien hasta que el cerdo haya perdido el color rosado. Con ayuda de una espumadera se retira todo del wok y se reserva aparte. En el mismo wok se vuelve a rociar otro poco de aceite de oliva por las paredes y se saltean los brotes de soja, lo justo para que se tornen brillantes y queden muy poco hechos. Se retiran y se reservan en el mismo cuenco donde se ha reservado el lomo de cerdo. Se repite el mismo procedimiento del salteado en el wok con el repollo, se retira una vez que esté brillante y lo reservamos junto con el resto de ingredientes.

En un vaso se mezclan la maicena, el agua, el azúcar, la salsa de soja, el vino de arroz, la pimienta y el aceite de sésamo o las semillas molidas. Se mezcla todo muy bien hasta que esté bien deshecha la maicena.

Se vuelve a calentar el wok, se rocía otro poco de aceite y se saltea rápidamente el jengibre rallado -será cuestión de segundos- y se incorpora inmediatamente todo el resto de ingredientes previamente salteados. Se mezcla todo muy bien de forma rápida y a continuación se hace un hueco en el fondo del wok y se vierte la mezcla de condimentos con maicena que se ha preparado en el vaso y se mezcla todo. El mezclado se debe hacer en poco tiempo ya que la maicena empezará a espesar los líquidos y estos deben cubrir las tiras de lomo y los vegetales -tampoco te recomiendo que cocines los vegetales en extremo-. Una vez bien mezclado se retira el relleno del wok y se deja reposar en una bandeja para que enfríe antes de usarlo.

PARA LA SALSA:
En un cuenco se mezclan todos los ingredientes y se vierten en una salsera para servirla a la mesa a un lado de los rollitos.

PARA HACER LOS ROLLITOS:
En un cuenco pequeño se baten muy bien todos los ingredientes del sellador y se reserva a un lado de la mesa de trabajo. Se abre el paquete de pasta para rollitos primavera y se retira la primera hoja. Es muy importante mantener la pasta siempre cubierta con papel film o metida en una bolsa de plástico mientras dura todo el proceso de elaboración ya que las hojas al ser tan finas se secan rápidamente por acción del aire. Se coloca la lámina sobre la mesa de trabajo, se vierte una cucharada sopera del relleno un poco más abajo del centro. Se pincelan con sellador todos los lados de la lámina y se procede a ir cerrando las esquinas, empezando por la que está más cercana a uno. A continuación se doblan las esquinas de la izquierda y la derecha, y finalmente se termina de enrollar para sellar con la esquina superior. Se coloca en un recipiente hermético y se continúan haciendo el resto de rollitos. Una vez terminados, se calienta suficiente aceite en un wok y se fríen en tandas de cinco como mucho. Una vez que estén dorados se colocan sobre hojas de papel de cocina para absorber el exceso de grasa o mejor sobre una rejilla para fritos. Nunca debes esperar a que estén dorados del todo ya que al sacarlos continuarán dorando por efecto de la temperatura. Lo mejor será que los saques un poquito antes de tener ese dorado perfecto.

Yo he usado el wok ya que soy un gran aficionado de este cacharro oriental pero puedes usar cualquier cazuela. Para el vino de arroz de Shaoxing puedes usar como sustituto vino de jerez -es el más parecido, salvando las distancias- o sencillamente el vino blanco que tengas en casa y con el que acostumbras a cocinar. Si no encuentras el vinagre de Chinkiang puedes sustituirlo por vinagre de vino blanco o incluso por vinagre balsámico que le dará un toque diferente. La col china la puedes sustituir por la col con la que preparaba tu abuela el repollo rehogado con jamón -qué delicia, con un pequeño toque de jamón y pimentón-. En cuanto al lomo de cerdo, si no te gusta, lo puedes sustituir por shiitakes -puestas en remojo en agua caliente y habiendoles retirado el rabito antes de usarlas- o cualquier otra seta. También lo puedes sustituir por gambas, chipirones o incluso pescado.
Para los fritos yo siempre recomiendo tres cosas: primero, que lo hagas por tandas de no más de cinco piezas -de esta manera estarás evitando que se cambie drásticamente la temperatura del aceite al introducir gran cantidad de piezas a freír, de hacer lo contrario, las piezas absorberían más aceite del requerido-. Segundo, que el aceite cubra las piezas por todos los lados -con esto estarás favoreciendo un frito uniforme en toda la superficie y evitando así que queden colores diferentes en el frito-. Y tercero y último, que remuevas constantemente las piezas mientras se fríen en aceite con ayuda de una cuchara de madera o unos palillos chinos para cocinar,-con esto estás haciendo que con el movimiento se libere energía, en otras palabras retirar exceso de temperatura, y mantener el aceite a una temperatura constante-. Lo mejor para aprender a obtener buenos fritos es observar a los churreros o a las abuelas con sus grandes ollas llenas de aceite de toda la vida… ¡¡ siempre removiendo el aceite y los fritos !!

SOBRE LA SALSA DE SOJA Y OTROS PRODUCTOS DE ORIGEN CHINO:
Hoy en día la mayoría de ingredientes se pueden comprar en España y todos se pueden utilizar fácilmente en la cocina diaria de casa. La salsa de soja, al tener un alto contenido de sal, puede durar en buen estado mucho tiempo, eso sí, te recomiendo que la guardes en la nevera ya que ayuda a preservar su aroma. No uses otra salsa de soja que no sea china -si vas a preparar alguna receta china, claro está-. Más de alguna marca europea deja mucho que desear y es algo que solía comprobar en las clases de cocinas de Oriente dándoles a probar a mis alumnos cada una de las salsas. Al final siempre se decantaban por la salsa de soja original. Como ya he mencionado anteriormente no me gusta recomendarte una marca pero en los casos en que no se conoce mucho el producto y es escaso en el mercado, lo hago: en este caso te recomiendo la Seagull -en el mercado español encontrarás dos tipos de salsas Seagull, la de etiqueta azúl-celeste y otra de etiqueta dorada, yo recomiendo la de etiqueta azúl-celeste que es, con diferencia, la mejor de las dos-.

SOBRE EL VINO DE ARROZ DE SHAOXING:
Es probablemente el vino de arroz chino más conocido en el mundo y se le conoce también como vino amarillo, huang chiu, por el tono que presenta. Se elabora en la provincia de Chekiang exactamente en la ciudad de Shao Hsing (Shaoxing) donde se ha venido elaborando desde hace más de dos mil años. Se hace a partir de arroz glutinoso, mijo, levaduras y aguas minerales de la zona. Los expertos dicen que el mejor vino de esta zona es el que ha estado en vasijas durante diez años. Hay tres variedades: Shang ning, que es un vino con sabor intenso; Chu yeh ching, vino al que le añaden hojas tiernas de bambú durante todo el proceso se fermentación aportándole un tono verde pálido y un sabor delicado y muy particular; y por último un vino dulce y de tono amarillo pálido que se conoce como Hsiang hsueh. En la cocina se usa como condimento al igual que se usa la salsa de soja y el vinagre. Se encuentra siempre a la venta en tiendas especializadas en productos chinos. En caso de no encotrarlo, y como ya lo he mencionado arriba, lo puedes sustituir por vino de jerez o por el vino blanco que acostumbras a usar en casa.

SOBRE EL VINAGRE DE CHINKIANG:
Es un vinagre negro elaborado con arroz glutinoso y malta. Probablemente es el mejor vinagre de China y realmente te recomiendo que lo pruebes incluso en las ensaladas clásicas que elaboras en tu casa. Tiene un sabor muy particular con toques dulces muy suaves y un leve sabor ahumado. Su acidez es agradable en la boca y su olor recuerda a maderas y vinos de reserva. Se encuentra fácilmente en tiendas especializadas en productos chinos.

Como ves, poco a poco me voy adentrando en uno de los mundos que más me apasiona, las cocinas del mundo, y China es uno de ellos. Probablemente una de las cocinas más antiguas y con técnicas muy suyas que han ido evolucionando hasta obtener el mejor aprovechamiento de los ingredientes y el tiempo en la cocina. Espero que disfrutes de estos deliciosos rollitos y de este domingo que está siendo menos caluroso que los últimos dos días.

!! 请享用 qǐng xiǎng yòng o dicho en español: Que aproveche ¡¡

AJOBLANCO CON PERAS AL AZAFRÁN

Conforme nos vamos adentrando en esta estación calurosa las ganas de calentar los fogones van disminuyendo. El fin de semana pasado tenía que preparar un plato ligero -bueno, más o menos ligero- refrescante, resultón y, sobre todo, rápido de elaborar. El gazpacho, que dicen se me da muy bien, era una buena opción pero quería hacer algo diferente a la sopa fría española más conocida en el mundo. Así que esta vez decidí poner sobre la mesa un cremoso ajoblanco andaluz, eso sí, a mi estilo. El origen de esta sopa fría no es muy claro, hay quienes lo ubican en la época romana, otros lo atribuyen a la profunda influencia culinaria árabe que dejó el Al-Ándalus y que sigue muy presente, sobre todo, en la cocina actual andaluza.

El ajoblanco andaluz básicamente se compone de miga de pan blanco duro, almendras crudas peladas, dientes de ajo, vinagre y aceite de oliva virgen extra. Las cantidades de los ingredientes suelen variar dependiendo del gusto pero ninguno de ellos deja de faltar. Mi versión incluye cebolla muy frita, un diente de ajo sin pelar frito y un vinagre aromatizado con ajos y cebollas. Siempre tengo en la cocina una bolsa de tela con pan duro así que lo más fácil es meter la mano y tirar de lo que vaya encontrando. Esta vez hay una mezcla de pan de centeno y pan tradicional cocido con leña.

Ingredientes:

PARA EL AJOBLANCO:
1 diente de ajo sin pelar
40 g de cebolla en juliana
Aceite de oliva virgen extra
200 g de almendras crudas y peladas
220 g de miga de pan duro (pan del día anterior)
4 c.s. de vinagre de jerez o vinagre aromatizado
1800 ml de agua aproximadamente
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Pizca de azúcar

PARA LAS PERAS AL AZAFRÁN:
3 peras de San Juan por comensal
10 g de azúcar por cada pera
3 pizcas de azafrán en hebras (0,375 g)
1 c.s. de zumo de limón
Pizca de sal
Suficiente agua para cubrir las peras

Elaboración:

PARA LAS PERAS AL AZAFRÁN:
Se pelan las peras procurando dejar intacto el rabo. Se colocan en una cazuela y se echa el resto de los ingredientes. Se llevan a ebullición a temperatura alta y una vez que empiecen a hervir se baja el fuego al mínimo y se dejan cocer hasta que estén tiernas. Se retiran del fuego, se escurren los jugos de la cocción y se dejan enfríar antes de poder servirlas -a mí me gusta poner los jugos de la cocción a hervir nuevamente hasta obtener un almíbar más denso-.

PARA EL AJOBLANCO:
En una cazuela se colocan la cebolla y el ajo y se cubren con aceite de oliva en frío. Se lleva al fuego y se dejan freír a temperatura baja. Se retira el ajo que estará frito antes que la cebolla y se continua friendo ésta hasta que esté muy dorada. Se retira del fuego y se escurre para eliminar el exceso de aceite. En un cuenco aparte se vierte un poco de aceite de oliva virgen extra y se añade la cebolla y el ajo frito pelado. Se reservan hasta la hora de preparar el ajoblanco.

En un cuenco grande se colocan las almendras -a mí me gusta freír unas tres o cuatro almendras para darle un sabor más pronunciado pero esto es opcional-, el pan -yo lo paso por el rallador para eliminar la corteza y troceo la miga-, el vinagre, la sal, el azúcar, la pimienta y finalmente el ajo y la cebolla fritos junto con el aceite de oliva. Se remoja con agua -la necesaria para cubrir todos los ingredientes- y se mezcla todo muy bien. A continuación se echa un buen chorro de aceite de oliva. Se deja reposar toda la noche en la nevera. Al día siguiente se tritura todo con una licuadora y se pasa el ajoblanco por un colador para eliminar cualquier tropezón mal triturado y para conseguir una textura más fina. A mí me gusta pasarlo por el colador si lo quiero usar como una salsa pero si es como sopa me gusta trabajarlo muy bien en la licuadora y no pasarlo por el colador. Si se obtuviera una textura muy densa entonces habría que aligerarlo añadiendo un poco más de agua. Se prueba para rectificar el punto de sal o vinagre -al gusto de cada quien- y se vuelve a colocar en la nevera para que a la hora de servirlo esté muy, pero muy frío.

A la hora de servirlo, se vierte un poco de ajoblanco en un cuenco y se colocan tres peras de San Juan en el centro. Yo lo he decorado con cebolla frita y con un poco del almibar de las peras.

En Málaga, el ajoblanco se sirve tradicionalmente con uvas moscatel y en algunas regiones se acompaña con otras frutas o incluso con patatas o verduras. Así que dicho esto, estoy casi seguro que tú sabrás encontrarle muchas guarniciones a esta deliciosa receta fría. Espero que te guste esta sopa con sabores mediterráneos  y que sobre todo te ayude a refrescar a los tuyos en estas comidas de verano que tanto nos gusta preparar.

¡¡ Que tengas un buen inicio de semana !!

TOSTA DE AGUACATE Y CHIPIRONES

El estío está a la vuelta de la esquina, apenas tres días para ello y la primavera dejará paso a una temporada en la que tanto la gastronomía como nuestra rutina diaria cambiarán. En la estación del año que asoma prefiero usar los fuegos y el horno lo menos posible. Obviamente hace una temperatura tan alta que ponernos a calentar la casa con el horno por encima de los 200º C o poner al fuego las cazuelas con prologados tiempos de cocción se hace insoportable para quien prepara los alimentos en casa. Las ensaladas, las sopas o cremas frías como el gazpacho, el ajoblanco -tradicional sopa fría andaluza y extremeña de almendras- o una deliciosa vichyssoise siempre se agradecen. Unas tostas son también una buena opción para una cena menos copiosa pero igualmente apetitosa.

Ingredientes:

PARA LOS AGUACATES:
2 aguacates
Zumo de lima
2 c.s. de cebolla muy picada
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Pizca de azúcar
Zumo de media lima
Chorrito de aceite de oliva virgen extra

PARA LOS CHAMPIÑONES:
Aceite de oliva virgen extra
3 dientes de ajo picados finamente
10 champiñones pequeños limpios y en filetes
Sal al gusto
Chorrito de zumo de lima
Pizca de azúcar

PARA LOS CHIPIRONES:
18 chipirones limpios y sin piel
5 dientes de ajo finamente picados
1/2 guindilla en anillos (opcional)
Sal al gusto
Pizca de azúcar
Chorrito de zumo de lima

PARA LAS TOSTAS:
6 rebanadas de pan de unos 2 cm de grosor
Hojas de achicoria roja para decorar (opcional)
Semillas de sésamo para decorar (opcional)
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

PARA LOS AGUACATES:
Se parten por mitad y se retiran la semilla y la piel. Se frotan con zumo de lima para evitar la oxidación y con ayuda de un tenedor se machaca hasta obtener un puré. Se le añade la cebolla, la sal, la pimienta y la pizca de azúcar. Se mezcla todo y se le agrega poco a poco el zumo de lima –recomiendo que se le eche primero un poco y luego se pruebe para evitar ponerle demasiada acidez-. Una vez alcanzado el punto de acidez se incorpora el aceite de oliva mezclándolo todo muy bien. Se deja reposar por lo menos unos 15 minutos antes de usarlo.

PARA LOS CHAMPIÑONES:
En una sartén se fríen los ajos sin que se lleguen a dorar. Se añaden los champiñones y se saltean rápidamente. Se sazonan con sal y el zumo de lima al gusto y se retiran de la sartén. Se reserva hasta la hora de montar las tostas.

PARA LOS CHIPIRONES:
Con ayuda de una tijera se hacen varios cortes alrededor del cuerpo de los chipirones. Se retira la piel y se reservan junto con los tentáculos. En una sartén se caliente aceite de oliva y se fríen los ajos pero sin que se lleguen a quemar. Se echan los chipirones, los tentáculos y la guindilla, si se usa. Se saltea todo muy bien hasta que estén hechos. Se retiran de la sartén y se reservan en un cuenco.

PARA LAS TOSTAS:
Se tuestan las rebanadas de pan un poco antes de hacer las tostas. Se coloca sobre cada rebanada una cucharada bien colmada de aguacate, se cubre con los champiñones laminados y encima de estos se colocan tres chipirones con sus tentáculos. Se rocía con los jugos de cocción de los champiñones y los chipirones y finalmente se coloca un trozo largo de achicoria entre cada chipirón para simular unas flores.

Yo he usado achicoria para decorarlas ya que el color le da mucha vistosidad al plato además de contrastar  mucho con el verde del aguacate. Si no encuentras achicoria roja puedes usar cebollinos, rúcula o incluso pimiento rojo para darle otro color que no sea verde. Los champiñones los puedes sustituir por cualquier seta que tengas en la nevera. El pan que yo he usado era agrio pero puedes usar el pan que más te guste.

Esta receta podría ser una buena candidata para el concurso de mi amiga Nieves de “Igloo cooking. Cumple su primer año como bloguera y me pidió ser miembro del jurado. Lastimosamente no la podré presentar pero me trae recuerdos de una tosta de caracol de Belize con aguacate en juliana que probé ya hace algunos años por aquellas tierras.

¡Te deseo un buen comienzo de semana y una buena entrada de verano! :)

PIE DE SETAS Y QUESO CAMEMBERT

Como ya comenté en un post anterior tengo una particular predilección por los pies así que no es raro que en casa se encuentre un pie horneándose muy frecuentemente. Una de las combinaciones que más me gusta para un relleno de pie es la de las setas con bacón y pasas. Esta vez he usado 250 gramos de setas shiitakes (Lentinula edadesy 200 gramos de setas de portobello (Agaricus brunnescens) ambas frescas. Si no encuentras shiitakes puedes sustituirlos por cualquier otra seta. Preferiría que no usaras setas secas ya que suelen tener un sabor más intenso y necesitarías una gran cantidad de ellas para poder hacer el relleno siendo al final el sabor demasiado pronunciado. El queso para estos ingredientes me gusta que sea de sabor delicado y no tan fuerte, por eso he usado queso Camembert pero puedes sustituirlo por queso Brie. Añado un poco de queso Parmigiano-Reggiano para darle más  sabor lácteo a la nata pero sin que llegue a robar el protagonismo de las setas. A los shiitake les quito el tallo -es bastante duro y resulta basto a la hora de comerlo- mientras que a los portobello suelo dejarselos ya que al cortar las láminas suele dejar una silueta muy vistosa.

Ingredientes:

PARA LA COSTRA Y LA COBERTURA:
340 g de harina
1/2 c.c. de sal
100 g de mantequilla
88 g de manteca de cerdo
82 g de agua fría
12 g de vinagre

PARA EL RELLENO DEL PIE:
450 de setas cortadas en laminas no muy delgadas
4 cebollas rojas en juliana
200 ml de vino fino de D.O. Montilla-Moriles
100 g de bacón en dados pequeños
100 g de pasas
200 g de queso Camembert en trozos
250 g de nata espesa
Pimienta negra recién molida
Nuez moscada recién molida
Sal al gusto
Pizca de azúcar
Chorrito de zumo de limón o vinagre balsámico
30 g de queso Parmigiano-Reggiano rallado
1 huevo batico en 125 ml de leche

Elaboración:

PARA LA COSTRA Y LA COBERTURA:
Se mezclan por un lado la harina y la sal, y por otro el agua y el vinagre. Se va incorporando la mantequilla a la harina en pequeños trozos muy fríos -lo ideal es tocar lo menos posible la masa por lo que se recomienda usar un robot con gancho para masas-. Una vez que se obtenga una masa parecida a pan rallado, es decir, muy suelta y arenosa, se agrega el agua avinagrada. A continuación se trabaja hasta obtener una masa homogénea -nuevamente se recomienda tocarla lo menos posible o enfriar las manos con agua con hielo y luego secarlas antes de meterlas en la masa-. Se coloca en un cuenco, se cubre con papel film y se guarda en la nevera al menos 30 minutos. Esta masa se puede congelar perfectamente o incluso forrar el molde, cubrirlo con papel film y congelarlo.

PARA EL RELLENO:
Se rehogan las cebollas en juliana y el bacón. A continuación se incorpora el vino y se deja evaporar completamente antes de incorporar las setas y las pasas. Se rehoga todo y se salpimienta al gusto. Se le añade una pizca de azúcar y un chorrito de vinagre. Se deja reposar hasta que se vaya a rellenar.

PARA MONTAR EL PIE:
Se precalienta el horno a 180º C.
Se divide la masa en tres partes. Se juntan dos terceras partes y se estiran con ayuda de un rodillo -lo suficiente como para cubrir el fondo y los laterales del molde.- Se corta el exceso de masa de los bordes superiores del molde y se coloca el queso Camembert en trozos en el fondo, se cubre con el relleno y se espolvorea el queso Parmigiano-Reggiano. En la misma cazuela en la que se hizo el relleno se calienta la nata espesa, se salpimienta, se le añade un poco de nuez moscada recién molida y se vierte sobre el relleno para cubrir toda la superficie. Se estira el resto de la masa y se corta en tiras. Se cubre el pie con las tiras formando un enrejado. Para ello se pondrán primero tiras en un sentido y luego se iran metiendo otras en sentido contrario de tal forma que se vayan entrelazando con las anteriores. Se pincelan las tiras y el borde del pie con el batido de huevo con leche y se presiona toda la orilla de la masa con ayuda de un tenedor.

Se hornea de 40 a 50 minutos o hasta que la masa esté dorada. Se puede repetir el pincelado de batido y huevo cuando esté a punto de finalizar la cocción. Se retira del horno y se deja reposar al menos unos 20 minutos antes de servir.

Como anteriormente te he comentado, puedes sustituir las setas por aquellas que encuentres frescas en tu zona. Si vives en una zona donde el Boletus edulis es abundante no dudes en usarlo acompañado de otro tipo de setas que sean un poco más suaves de sabor. El acompañante perfecto de cualquier pie es una buena ensalada de hojas verdes aliñada con una vinagreta. Dejo a tu elección la ensalada que más te guste. Recuerda que el plato y el sabor a destacar es el del pie por lo que la ensalada no debería contener sabores muy fuertes. Yo te recomiendo que pruebes este pie a temperatura ambiente y no recién horneado. Los sabores estarán más homogéneos y el de las setas será más intenso. Puedes hacer pequeños pies en moldes de tartaletas y servirlos como aperitivos. Bueno, este es el último post del mes y volveré pronto pero no será hasta finales de mayo. Traeré bajo el brazo una nueva experiencia gastronómica que estoy deseando que llegue pronto. Será de la mano de una conocida escuela de cocina en Asía. ¡Ya te contaré un poco más cuando se llegue el momento!.

CEBICHE DE SARDINAS CON PASTEL DE VERDURAS A LA NARANJA

Para comenzar la semana y para aquellos que no comen carne en cuaresma, un plato hecho con pescado y verduras. Es un plato sencillo de elaborar y muy sano. La única grasa que lleva es aceite de oliva virgen y la grasa que aportan las sardinas y las nueces, ambas ricas en ácidos grasos omega 3. El origen de está técnica culinaria se le atribuye a la gastronomía peruana pero bien es cierto que los cebiches se consumen y están muy arraigados en la gastronomía de muchos países latinoamericanos –mayoritaria y curiosamente de aquellos que comparten costas del océano pacífico-. El origen de la palabra cebiche -a veces ceviche o sebiche- es muy discutido, algunos dicen que es de origen árabe otros que proviene de alguna lengua precolombina del sur de América. Lo cierto es que en los últimos 20 años ha ido conquistando terreno en las cocinas del mundo y sobre todo en los fogones de los cocineros más creativos. Una de las cosas que más me gusta de cocinar las sardinas con esta técnica es que el olor penetrante que dura horas y días en la cocina de casa es inexistente con lo cual es un gran punto a su favor.

Ingredientes:

PARA EL CEBICHE DE SARDINAS:
Zumo de 1 lima, 2 limones y 1 naranja
2 chalotas picadas finamente
2 dientes de ajo picados finamente
2 pizcas de sal generosas
2 pizcas de azúcar
1 kilo de sardinas frescas limpias

PARA EL PASTEL DE VERDURAS A LA NARANJA:
600 g de rodajas de berenjena
230 g de anillos de cebolla roja
500 g de rodajas de calabacín
2 alcachofas limpias y en juliana
350 g de tomate fresco rallado
50 g de nueces
3 c.s. de aceite de oliva virgen
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Azúcar
Ralladura de 1 naranja
Aceite de oliva virgen
Corteza de 1 naranja cortada en juliana para decorar

Elaboración:

PARA EL CEBICHE DE SARDINAS:
En un cuenco se mezclan los zumos de los cítricos y se añaden las chalotas y el ajo picado. Se salpimienta y se le agrega el azúcar. Se deja reposar una hora antes de usar. A cada sardina se le quita la cabeza y la espina, se corta en dos lomos y luego a cada lomo se le hacen los cortes necesarios para obtener un rectángulo. Se colocan con la piel hacia abajo en un recipiente –preferentemente de porcelana- y se rocían con la marinada de cítricos. Se dejan marinar no más de 30 minutos. Es importante que el zumo de cítricos cubra los lomos -se pueden duplicar los ingredientes de la marinada si fuera necesario-. El tiempo de marinado puede variar según el gusto de la cocción del pescado -yo prefiero dejarlo de 20 a 25 minutos-. Si no se van a consumir las sardinas inmediatamente se deberían retirar de la marinada, escurrirlas bien, secarlas con papel de cocina, cubrirlas con un poco de aceite de oliva virgen extra y conservarlas en la nevera. Lo suyo es comerlas inmediatamente después de terminado el marinado pero no pasa nada si se dejan unas horas más reposando dentro de la nevera.

PARA EL PASTEL DE VERDURAS A LA NARANJA:
En un cuenco se mezclan el tomate rallado, las nueces, las tres cucharadas soperas de aceite de oliva, sal, pimienta negra, azúcar al gusto y se pasa todo por la licuadora. Se reserva aparte. Se unta un molde de lasaña con aceite de oliva. Primero se pone toda la berenjena, se rocía con sal, pimienta, una pizca de azúcar, un chorrito de zumo de limón y aceite de oliva. Se continua con toda la cebolla, luego el calabacín y por último las alcachofas. Entre capa y capa de verduras se debe rociar con sal, pimienta negra recién molida, azúcar, un chorrito de zumo de limón y aceite de oliva como se hizo con las berenjenas. Se esparce la ralladura de naranja encima de las verduras y se cubre con el tomate triturado. Se rocía con aceite de oliva y se mete al horno de 30 a 45 minutos aproximadamente.

Para servir el plato se colocan unos lomos de sardinas, un poco de las chalotas de la marinada, un chorrito fino de aceite de oliva virgen extra, se decora con unos anillos de corteza de naranja y se acompaña con el pastel de verduras. Yo utilicé un molde cuadrado para cortar el pastel y servirlo en platos individuales pero se puede servir decorado con rodajas de naranja partidas por mitad en las orillas y hojas de albahaca.

He usado sardinas pero puedes sustituirlas por cualquier pescado de carne blanca como lubina, corvina o mero e incluso bonito o atún. Puedes añadir una guindilla en anillos a la marinada para darle un poco de picante a las sardinas. El pastel de verduras lo puedes hacer de un día para otro e incluso no es necesario volver a calentarlo. Sácalo de la nevera un par de horas antes de comer para que esté a temperatura ambiente. Si quieres hacer un aperitivo te recomiendo que montes un poco del pastel de verduras sobre una pequeña tostada, la cubras con un lomo de sardina, la decores con corteza de naranja en juliana y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.  ¡Que disfrutes de esta semana!

Pie de manzana, cebolla, bacón y queso manchego

Uno de los platos que más he admirado de la cocina inglesa son los pies y de la francesa las quiche. Tienen un aire rústico pero a la vez un cierto toque de elegancia. La receta de hoy tiene una mezcla de quiche lorraine francesa originaria de Lorena y el pie de manzanas inglés. A la primera le he añadido manzana y  al segundo cebolla, y en vez de hacerlo dulce lo he hecho salado. El tocino de jamón ibérico, el vino Fino de Montilla-Moriles y el queso curado de D.O. Manchego le terminan de dar un sabor típico español.

Para la costra he usado una receta que me llevó algunos años encontrar, tras varios intentos de mezclar la tradicional pasta quebrada -famosa base francesa de tartas saladas o dulces, conocida como pâté briséecon diferentes técnicas, alguna receta de aquí, otra receta de allí y de mezclar grasas o enriquecerla con almendras, al final, me he ido quedando con esta sencilla mezcla de harina, manteca de cerdo, mantequilla y agua avinagrada muy fría. Recuerdo que cuando empecé a usar por primera vez la pâté brisée nunca podía llegar a estirarla como a mí me habría gustado, se quebraba y luego tenía que ir haciendo parches en el fondo del molde. Para procurar darle más elasticidad y fuerza a las masas se recomienda echar un ácido -generalmente proporciona elasticidad y fuerza a las masas sin levadura actuando directamente en el gluten- así que le añadí un poco de vinagre como alguien me había recomendado. El resultado no pudo ser mejor, obtuve una pasta elástica pero suave que al hornearse aguantaba muy bien los líquidos internos del relleno. Al final de la cocción la pasta era muy delicada y suave al morder sin llegar a ser pasta arenosa o pâste sablée. A mí me gusta precocer la concha o base del pie pero, dada la bondad de la pasta, se puede hacer sin previa cocción sin que al final se humedezca demasiado el fondo y parezca cruda. Yo utilizo para esta receta un molde para quiche de 22 centímetros de diámetro o moldes individuales de cristal o porcelana.

Ingredientes:

PARA LA COSTRA Y COBERTURA:
340 g de harina
1/2 c.c. de sal
100 g de mantequilla
88 g de manteca de cerdo
82 g de agua muy fría
12 g de vinagre
1 huevo batido con 1 c.s. de leche o nata para pincelar el pie

PARA EL RELLENO:
100 g de bacón
30 g de tocino de jamón ibérico
1 diente de ajo picado finamente
500 g de cebolla en juliana
500 g de manzanas en juliana
125 ml de vino blanco Fino de D.O. Montilla-Moriles
300 ml de nata para cocinar
2 huevos
50 g de queso curado de D.O. Manchego
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Una pizca de nuez moscada
Pizca de azúcar

PARA LA GUARNICIÓN:
5 tomates maduros para ensalada
1 kilo de champiñones frescos
1 dientes de ajo muy picados
Aceite de oliva virgen extra
Chorrito de vinagre de Módena
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Pizca de azúcar
1 c.s. de orégano

Elaboración

PARA LA COSTRA Y COBERTURA:
Se mezcla la harina con la sal, el agua con el vinagre y a continuación se va incorporando la mantequilla a la harina en pequeños trozos muy fríos -lo ideal es que se toque lo menos posible la masa por lo que recomienda usar un robot con gancho para masas-. Una vez que se obtenga una masa parecida a pan rallado, es decir, muy suelta y arenosa, se agrega el agua avinagrada. A continuación se trabaja hasta obtener una masa homogénea -nuevamente se recomienda tocarla lo menos posible o enfriar las manos con agua con hielo y luego secarlas antes de meterlas en la masa-. Se coloca en un cuenco, se cubre con papel film y se guarda en la nevera al menos 30 minutos. Esta masa se puede congelar perfectamente o incluso forrar el molde, cubrirlo con papel film y congelarlo.

PARA EL RELLENO:
Se precalienta el horno a 180ºC.
En una cazuela grande se pone el bacón y el tocino de jamón a freír, se añade la cebolla y el diente de ajo picado y se rehoga todo muy bien. Cuando la cebolla esté transparente se añade la manzana y se deja cocer hasta que esté suave pero no recocida, todo a fuego suave. Se sube el fuego a la temperatura más alta y se añade el vino. Se continua la cocción hasta que todos los líquidos se hayan evaporado completamente. Se salpimienta al gusto, se le pone un chorrito de vinagre y una pizca de azúcar. Se deja templar; incluso se puede hacer un día antes del horneado. Mientras tanto se baten los huevos, se añade la nata, un par de pizcas de nuez moscada recién molida y se salpimienta al gusto. Se mezcla con la cebolla y las manzanas y se reserva hasta que se pueda rellenar el pie.

PARA MONTAR Y HORNEAR EL PIE:
Se divide la masa en dos partes iguales, se guarda una parte en la nevera cubierta con papel film y se estira la otra con ayuda de un rodillo. Se forra el fondo y los lados del molde, se cubre con papel de aluminio o papel de horno y se rellena con pesos -yo he usado garbanzos crudos y lentejas que guardo siempre después en una bolsa para poder usarlos en el próximo pie-, se mete en el horno unos 10 a 15 minutos o hasta que el fondo parezca seco. Se retira del horno y se quita con cuidado el papel de aluminio y el peso utilizado -al ser una masa muy delicada y con un alto porcentaje de grasa, al calentarse pierde la forma y los laterales tienden a caerse, por eso se usa el peso-. Se rellena y se estira la masa para cubrir el pie. Con ayuda de un buen cuchillo o un cúter se hacen cortes radiales en la cobertura para que los vapores de la cocción del relleno puedan escapar del pie. Finalmente se pincela toda la cobertura con el huevo batido. El pie tardará de 40 a 50 minutos en cocerse y estar dorado por encima. Si le faltara color y el relleno estuviese seco, se pondría el grill a la temperatura más alta para acelerar el dorado.

Se retira del horno y se deja templar antes de llevarlo a la mesa.

PARA LA GUARNICIÓN:
Se limpian los champiñones y se saltean con el ajo rápidamente en una sartén con un poco de aceite de oliva. Se dejan templar un poco. Cuando se vayan a servir se mezclan con los tomates, se echa un chorro de vinagre de módena, sal y pimienta negra recién molida y se mezcla todo antes de añadirle un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Se decora con orégano seco.

A mí me gusta acompañar los pies con ensaladas frescas o verduras en ensalada. Este pie lo he acompañado con unos tomates frescos mezclados con champiñones pero puedes servirlo con la ensalada que más te guste, eso sí, te recomiendo que sea una ensalada con pocos ingredientes para no restarle sabor al pie. 

Si no encuentras por tu zona el tocino de jamón puedes utilizar un poco de grasa de prosciutto o un poco más de grasa del bacón. No le tengas miedo a la grasa del cerdo que es mucho más sana que la propia mantequilla o la margarina y si no busca una tabla de los componentes y compara. Gracias a Sarah Cardelús, una gran profesional y experta en gastronomía, yo desde hace un buen tiempo prefiero usar manteca de cerdo antes que margarina o cualquier grasa hidrogenada. El vino Fino lo puedes sustituir por cualquier vino blanco de mesa. Te desaconsejo usar los vinos que se comercializan como vinos para cocinar, seguramente sean más baratos pero tienden a tener a veces sabores diferentes e incluso algún aditivo añadido para dar sabor. La receta de la costra y cobertura la puedes sustituir por una que a ti te guste, hay muchas recetas y formas de trabajarlas, así que si ya tienes la tuya y le has cogido el tranquillo ¡adelante! usa esa misma.

Se acerca la Semana Santa así que pronto tendremos torrijas bañadas en vino, potajes con pescado, bacalaos y muchos platos típicos de fin de Cuaresma. ¡ Que disfrutes del fin de semana pero sobre todo que cocines mucho !.

Briouats de gambas y guisantes

Los briouats son triángulos crujientes de pasta warqa, pasta muy fina con la que se hacen muchos platos de la cocina marroquí, como la pastela. Generalmente se elabora artesanalmente en las casas y no se encuentra en el mercado. Muchos expertos recomiendan usar pasta brick o incluso pasta china para rollitos primavera. Yo prefiero usar la pasta filo (phyllo) que da un resultado más delicado y crujiente. Aunque aparenta ser difícil de manipular, la pasta filo es bastante agradecida a la hora de trabajarla. No tienes que perder la paciencia si ves que una tira de pasta filo se rompe a la mitad, al cubrirla con otra tira se unirá fácilmente a la otra y el problema estará solucionado.

Los briouats que hoy he preparado son de gambas y guisantes pero puedes cambiar las gambas por cualquier otro marisco que te guste. He usado la sal ahumada para darles un sabor diferente pero puedes usar perfectamente sal de mesa normal.

Ingredientes:

PARA EL RELLENO:
2 chalotas picadas finamente
2 diente de ajo picado finamente
3 anchoas en salazón
400 g de gambas peladas y troceadas
200 ml de vino blanco
Sal ahumada
Pimienta negra recién molida
Pizca de azúcar
Chorrito de vinagre o zumo de limón
3 huevos batidos
Aceite de oliva extra virgen

PARA LOS BRIOUATS:
1 paquete de pasta phyllo
175 g de mantequilla o aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

PARA EL RELLENO:
En una sartén se rehogan en aceite de oliva las chalotas con los ajos y las anchoas hasta que esté la cebolla transparente. Se añaden las gambas y se dejan cocer. Soltarán líquido y habrá que esperar hasta que se evapore completamente antes de poder incorporar el vino. Se deja evaporar completamente y se añaden los guisantes. Se deja cocer hasta que hayan desparecido completamente los jugos de la cocción. Se añaden los huevos y sin dejar de batir se mezclan con ayuda de unas varillas hasta que cuaje el huevo completamente. Es muy importante que el relleno esté libre de líquidos ya que podría humedecer la pasta phyllo y estropearla. Finalmente se salpimienta al gusto, se le añade una pizca de zumo de limón o vinagre y una pizca de azúcar. Se deja enfriar antes de rellenar los briouats.

PARA LOS BRIOUATS:
Se precalienta el horno a 180ºC.
Se funde la mantequilla, se separa la espuma que reposa en la superficie y el líquido del fondo. Su usa solamente la mantequilla clarificada, es decir, la parte amarilla. Es muy importante que los briouats no se pincelen con el líquido o suero de la mantequilla ya que la humedecería y estropearía la pasta.


Se corta la pasta filo en tiras de siete centímetros de ancho por el largo de la pasta, se cubren con un paño seco y se van cogiendo de dos en dos tiras. Se pincela una tira por una cara con la mantequilla fundida, se cubre con la otra tira y se pincela con mantequilla. Se coloca una cucharada pequeña del relleno en uno de los extremos y se dobla en forma de triángulo. Se pincela la cara del triángulo y se le da la vuelta. Se continúa pincelando y doblando en forma triangular hasta terminar completamente doblando las tiras.

Una vez terminado el briouat se pincela por todos los lados con mantequilla.
Se terminan de hacer los briouats.


Se colocan en una bandeja de horno sobre una hoja de silicona y se hornean hasta que estén dorados. Se retiran del horno y se dejan reposar unos 10 minutos antes de poder servirlos.

Esta vez los he servido con cebollinos. Espero que los hagas en casa, son realmente deliciosos y estoy seguro que vas a sorprender a cualquiera cuando los sirvas como aperitivo o entrante.

Salmón marinado con hierbas orientales, taco de pepino y salsa de mostaza, miel y sésamo

Para este salmón yo prefiero usar la cola, suelo pedirle al pescadero que lo limpie y lo abra en dos. Cuando llego a casa lo seco muy bien con papel de cocina y elimino cualquier espina que pueda haber quedado.

A mí me gusta dejarlo marinar 48 horas pero con 24 horas bastará si no te gusta el salmón demasiado hecho. Una vez que el tiempo de marinado haya transcurrido lo debes pasar por un chorro de agua fría para eliminar la marinada, lo secas con papel de cocina y lo frotas con aceite de oliva.

Ingredientes:

1 Kg de salmón fresco

PARA LA MARINADA:
250 g de sal
275 g de azúcar
4 lemongrass rallados
8 hojas de lima kaffir ralladas
Ralladura de 2 naranjas
2 pizcas de macis en polvo

PARA LA SALSA DE MOSTAZA, MIEL Y SÉSAMO:
4 c.s. de vinagre de vino blanco
6 c.s. de miel
1 o 2 c.s. de mostaza
12 c.s. de aceite de oliva virgen extra
1 c.s. de semillas de sésamo blanco y negro
Sal al gusto
4 gotas de aceite de sésamo

PARA EL PEPINO:
5 pepinos

Elaboración:

PARA EL SALMÓN:
Se colocan todos los ingredientes de la marinada en un cuenco y se mezclan muy bien.
Se ponen los lomos de salmón en una fuente y se cubren con la marinada. Se colocan unas 3 hojas de lima kaffir y se cubre con papel film. Se le puede poner algún peso o se puede dejar tal cual.

Se deja marinar en la nevera de 24 a 48 horas. Cuanto más tiempo esté en la nevera estará más cocido y de textura más firme. Pasado el tiempo de la marinada se limpia pasando por un chorro de agua fría y a continuación se seca con papel de cocina. Si no se va a utilizar en el momento se recomienda untar los lomos con aceite de oliva virgen extra.

PARA EL PEPINO:
Se corta el pepino dejando la piel y la parte blanca sin las semillas y a continuación se cortan los extremos para dejar una forma rectangular. La parte de las semillas no se usa.

COMO ENTRANTE:
Se retira la piel del salmón y se corta el lomo en tiras de dos cm de ancho por el largo del lomo. El taco de pepino se corta en forma de rectángulo (3 x 4 cm).

COMO APERITIVO.
Se retira la piel del salmón, se corta el lomo en tiras y luego en dados (2 x 2 cm). El pepino se corta en tacos cuadrados (2,5 x 2,5 cm)

PARA LA SALSA DE MIEL, MOSTAZA Y SÉSAMO:
En un cuenco se mezcla el vinagre, la miel, la mostaza y la sal. A continuación se incorpora el aceite poco a poco mientras se va batiendo con unas varillas. Se deja de echar aceite cuando la salsa haya emulsionado. A continuación se incorporan las semillas de sésamo y se guarda hasta cuando se vaya a servir. Se monta el plato con la tira de salmón o los tacos de aperitivo y se rocían con las gotas de aceite de sésamo y la salsa. Se decora con semillas de sésamo y un cebollino.

¡¡Espero que disfrutes de este salmón con sabores orientales!!

Tosta con paté de aceitunas de kalamata, salsa fresca de tomate, lascas de parmigiano-reggiano y reducción de Pedro Ximénez

Estos dos últimos días de la semana he tenido poco tiempo para sentarme y escribirte algún post. Estoy preparando aperitivos para un cumpleaños y la verdad es que me han quitado mucho tiempo. Tanto que hoy he cenado estas tostas que te recomiendo cuando tienes muy poco tiempo para cocinar, necesitas sentarte y comer un poco antes de volver a la faena. El paté de aceitunas kalamata lo suelo hacer y usar en varias recetas con lo cual suelo tener siempre un pequeño tarro en la nevera. La reducción de Pedro Ximenez también y lo único que hago siempre en el momento es la salsa fresca de tomate.

Ingredientes:

PARA EL PATÉ DE ACEITUNAS KALAMATA:
100 g de aceitunas negras Kalamata sin semillas
5 c.s. de aceite de oliva virgen extra
Ralladura de 1 lima

PARA LA REDUCCIÓN DE PEDRO XIMÉNEZ:
200 ml de Pedro Ximénez
50 g de glucosa o azúcar
Pizca de sal
Chorrito de limón

PARA LA SALSA FRESCA DE TOMATE FRESCO:
250 g de tomates sin semillas
15 g de cebolla troceada
1 g de ajo picado
5 g de azúcar
3 g de sal
60 ml de aceite de oliva virgen extra
Pimienta negra recién molida (un par de vueltas del molinillo)

PARA LAS TOSTAS:
6 lonchas de pan de centeno o baguette del día
100 g de lascas de queso parmigiano-reggiano
Un puñado de hojas de rúcula
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

Se precalienta el horno a 200ºC (380ºF)

PARA EL PATÉ DE ACEITUNAS KALAMATA:
Se colocan las aceitunas y el aceite de oliva en el vaso de la batidora, se tritura todo hasta formar una pasta. Se le añade la ralladura de la lima, se mezcla todo muy bien y se coloca en un recipiente. Se reserva hasta montar las tostas.

PARA LA REDUCCIÓN DE PEDRO XIMÉNEZ:
Se colocan todos los ingredientes en un cazo pequeño y se lleva a ebullición. Se deja reducir hasta que se logre napar una cuchara. Será aproximadamente media hora de cocción. Se deja templar un poco antes de verterla con ayuda de un embudo en un biberón.

PARA LA SALSA FRESCA DE TOMATE.
Se parten los tomates en mitades y se retiran las semillas, se trocean y se colocan en el vaso de la trituradora o minipimer. Se les añade el resto de ingredientes de la salsa y se trituran. Se prueba la salsa y si estuviese muy acida se le añade un poco más de azúcar. Si le hiciera falta acidez se le añaden unas gotitas de vinagre de módena.

PARA LAS TOSTAS DE PAN:
Se coloca el pan sobre una rejilla de horno y se hornea hasta que las tostas estén doradas. Se retiran del horno y se dejan reposar sin tapar para que el vapor no las humedezca.

PARA MONTAR LAS TOSTAS:
Poco antes de degustar las tostas, se untan primero con una capa fina de paté de aceitunas kalamata, luego se cubre con otra capa un poco más generosa de salsa fresca de tomate y se cubre con la rúcula. Finalmente se colocan las lascas de queso y se rocían con aceite de oliva virgen extra y ligeramente con unas gotas de reducción de Pedro Ximenez.

NOTA:
El queso parmigiano-reggiano se puede sustituir por un queso de D.O. La Mancha o incluso un par de lonchas de queso de cabra. Yo he utilizado pan de centeno pero puedes usar perfectamente el pan que más te guste o que tengas en casa ese día. Tanto la salsa de tomate como la reducción de Pedro Ximénez y el paté de aceitunas kalamata los puedes guardar en la nevera en tarros separados y bien cerrados. La salsa de tomate se debería consumir en los siguientes tres días.

Las aceitunas kalamata son originarias de Grecia, son negras y de forma almendrada. Deben su nombre a la ciudad de Kalamata al sur del Peleponeso. Son muy apreciadas para consumirlas en la mesa aliñadas con un poco de aceite de oliva virgen extra o en la preparación de pastas de aceitunas como la famosa Tapenade provenzal: una pasta de aceitunas, achoas, aceite de oliva y alcaparras.

El Pedro Ximénez es un vino elaborado con un tipo de uvas que recibe el mismo nombre. Con denominación de origen Jerez, Montilla-Moriles y Málaga Virgen. Es un vino oscuro, dulce y con una textura densa y un color marrón quemado. Tiene un sabor intenso a uvas pasas mezclado con maderas.

Espero que te gusten estas sencillas tostas que guardan grandes sabores clásicos del mediterráneo griego, italiano y español. ¡¡ Las recetas del cumples la próxima semana !! :)